Gantz Mexico 19
Antes de continuar leyendo el siguiente trabajo te invito a que leas lo siguiente :ADVERTENCIA
Continuación
de la anotación anterior:
Era una
bestia enorme. La verdad es que soy malo con las medidas, ya que no recuerdo si
era más pequeña o más grande de lo que escribo, pero creo que medía unos
treinta metros de largo. Se supone que era un ahuizotl, pero la verdad no le
encontraba parecido más que la cola con la mano. Desde el vamos el tamaño era
mucho mayor, pero eso no era lo único diferente, ya que también tenía tentáculos
enormes, en total seis que le salían por la espalda. Su rostro parecía el de un
coyote, pero esta vez era como si estuviera en plena descomposición. Asqueroso
por donde lo vieras. Y para rematar, tenía una musculatura descomunal. En
serio, me dio mucho más asco el monstruo en sí que lo que le había pasado a don
David.
Un grito
de horror que aun sigo escuchando en mi cabeza vino de la chica mayor, la cual
como dije estaba atada al asta bandera del castillo de Chapultepec. Aun me
siento triste por eso, ya que sin ese grito no hubiéramos reaccionado al tiempo
que el ahuizotl gigante salto con la intención de aplastarnos. Cualquiera diría
que el grito fue algo natural con lo que estaba pensando, pero yo prefiero
pensar que en realidad fue un último aviso para salvar nuestras vidas antes de
perder la suya, ya que por la condición en la que estaba, la chica mayor
pereció aplastada por la pata de la criatura.
Todos
bajamos de esa parte y nos dispersamos por todo el castillo. Según mi
experiencia con películas de terror, este era el peor error que podía cometer
un grupo, pero créanme, nadie piensa eso cuando esta su vida realmente en
peligro.
El miedo
que me produjo cuando oí el techo romperse, ya que eso significaba que la
bestia había entrado, me cuesta describirlo con palabras. Simplemente corrí lo
más pronto que pude, lo cual fue eficiente gracias a la velocidad sobrehumana
que me proporcionaba el traje. Al escuchar los sonidos de destrucción dentro
del castillo lo suficientemente lejanos como para sentirme a salvo me detuve a
descansar. Sentado en la pared, jadeando del cansancio y el miedo, volteé a mí
alrededor y me di cuenta de lo bello que era ese lugar. Siempre he sido un
amante de todo lo antiguo desde que tengo memoria. Con decirles que una de mis
actividades favoritas era visitar un mercado de pulgas y provocarme nostalgia
encontrando aquellos objetos que tal vez costaban bastante dinero y eran la
novedad en su momento pero ahora eran vendidos a precios que prácticamente
decían que te los llevaras.
Comencé a
caminar por el largo pasillo. Pude ver en algunas salas varios decorados de la época
en la que fue construido y servía como academia para jóvenes aspirantes a
militares. Creo que en ese momento me había olvidado de que mi vida peligraba, porque
me entretuve un rato sin ninguna preocupación, pero un estruendo que se oyó
peligrosamente cerca me devolvió a la realidad de mi situación.
-Estoy
oliendo algo delicioso en la dirección en que voy- pude oír mientras
escuchaba al mismo tiempo pasos bastante pesados, dignos de una criatura de
monstruoso tamaño. El ahuizotl estaba cerca.
Sé que ya
he pasado por muchas cosas, pero este encuentro próximo realmente hizo que por
poco defecara mis pantalones. Esto se debe a que aun en mis momentos de mayor
peligro, tenía la ventaja de no pelear solo, pero esta vez no había nadie
cerca, o al menos eso pensaba. Decidí al final dejar de ser un marica y empuñar
mis armas para el encuentro, pero los planes cambiaron cuando escuche un sonido
igual al que hacen las espadas japonesas cuando los guerreros las desenfundan.
Volteé un poco mi cabeza, solo para darme cuenta que la chica de mi edad, con
quien tuvimos un conflicto anteriormente, apuntaba con su larga katana infinita (después les diré el por qué del
nombre) hacía mi cuello.
-Escúchame
imbécil, esto es lo que harás: Atraerás esa cosa hacia la entrada principal del
castillo, o yo misma te voy a matar. ¿Entendido?- me ordenó la chica de forma
bastante fría. Debido a mi confusión, únicamente pude asentir con la cabeza. No
estaba lo que se diría contento con seguir las órdenes de esa mujer, pero como
me encontraba en desventaja decidí de los males el menos peor. Agradezco que no
se me haya ocurrido apuntarle con mi rifle X y dispararle, que es lo que muchos
opinaran que debí hacer en ese momento. Pues déjenme decirles que gracias a la
protección del traje, tendría que haber disparado más de una vez, cosa que le
daría a esa lunática suficiente tiempo para hacer sushi al Diego. No sé cómo se
me ocurrió un chiste tan malo en este momento.
Cuando le
di mi respuesta, la chica corrió por otra puerta, perdiéndose en la oscuridad.
Salí nuevamente al pasillo para hacer lo que la chica me había encomendado, o
bueno, lo hice después de que mi plan inicial falló. Lo que quería hacer en un
primer momento era tratar de disparar al enemigo cuando lo tuviera frente a
frente, pero da la casualidad que el desgraciado, a pesar de su tamaño, cuando
se encontró conmigo y dispare mi arma, saltó una distancia que, si no hubiera
soltado el arma más que por impulso y estupidez propia y corriera como alma que
lleva el diablo, seguramente me habría aplastado. Así que ahí me tenían,
corriendo nuevamente por mi vida. La adrenalina que sentía en el cuerpo me
hacía temblar mientras corría. Tenía ganas de satisfacer todas las necesidades fisiológicas,
excluyendo las sexuales, al mismo tiempo mientras recorría los pasillos,
desesperado. Al terror de la persecución se agregó el hecho de que no conocía
como llegar a la entrada principal, ya que en ningún momento me detuve a buscar
un mapa además que de solo había ido a ese lugar en una ocasión y fue cuando
era muy joven por lo que no recuerdo prácticamente nada de lo que vi, y por
supuesto no podía darme el lujo de determe a buscar indicaciones. Fue por eso
que, a pesar de que no soy religioso, me encomendé a todos los santos y dioses
de todas las religiones que conocía y pedí al menos dos cosas, que encontrara
pronto la salida o al menos que mi muerte fuera indolora. Afortunadamente se
cumplió la primera.
Después
de correr varios minutos, vislumbre una gran puerta. A esas alturas no me
importaba si era la salida correcta, solo quería escapar.
-! Ahora Azcárraga¡-
escuche un grito fuera de la puerta, un grito masculino.
De pronto,
la entrada se vio intervenida por dos líneas que cruzaban de esquina a esquina.
Desde mi perspectiva parecía que la entrada había sido dividida en cuatro triángulos.
En ese momento no lograba distinguir que eran, pero algo dentro de mí me dijo
que lo mejor era que me barriera para que evitara chocar contra lo que fuera
que bloqueaba la entrada. No saben lo agradecido que estoy con esa voz interna.
Aun no
entiendo como rayos lo hice, pero en el momento justo logre barrerme en el
espacio inferior central del bloqueo y salí ileso. Pero no puedo decir lo mismo
del ahuizotl gigante. Resulta que lo que bloqueaba la entrada eran katanas
infinitas, empuñadas nada más y nada menos que por Daniel y la chica que me
ordeno atraer al ahuizotl. En ese momento al fin tuve un nombre con el cual
llamarla.
Como
decía, no sé si porque no lo vio o llevaba demasiada inercia, pero el monstruo
que me venía persiguiendo paso por la trampa de Daniel y Azcárraga, por lo que
al salir del castillo quedo partido a lo largo en cuatro partes. Fue bastante
asqueroso. Yo estaba sentado debido al cansancio físico y emocional que me había
provocado la persecución de hace un momento.
Por la
curiosidad, decidí acercarme a ver los restos de aquella bestia que tanto miedo
me había dado.
-Es...
Esto es increíble- hablo el
monstruo partido en cuatro partes. Me había paralizado del miedo, ya que si el
ahuizotl poseía la fuerza suficiente, que no era necesaria mucha, podría haber
acabado conmigo.- Un... Una vida de... comer y... quedarme ahí... por fin
me tuvieron... Es... Escucha niño... No... No confíes en... la esfera... eso...
esta... siendo controlado por...- lo
interesante fue que me dieron curiosidad las últimas palabras del monstruo,
pero no pudo continuar ya que Azcarraga llegó y rebano su cabeza con la katana.
No tenía ninguna intención de reclamarle al respecto. Comenzó la tele
transportación.
De los
tres individuos que estaban con el cadáver del ahuizotl, yo fui el último en
ser transportado, y al llegar a la habitación me di cuenta de que fui el último
en llegar de todos los demás. Diana corrió a abrazarme en cuanto termino mi tele
trasportación, al igual que Marcelino. Pude notar también que Jaqueline sonrió
aliviada al verme, y hasta pude ver una sonrisa muy sutil en El Chacal.
Entonces
empezó la repartición de puntos.
Era la
foto del Chacal. Estaba sorprendido de lo poco que le faltaba al Chacal para
poder ser libre. Luego siguió Diana.
Diana
pateó a la esfera ofendida. Luego siguió Jaqueline.
Jaqueline
se quedo observando la esfera sin decir una palabra, solo notaba un rostro
frío. Me pareció bastante extraño desde el principio como la llamó la esfera y él
como ella reacciono. Cada vez me parece más extraña esta chica. Luego siguió
Daniel.
Daniel
estaba a punto de decir algo cuando Azcárraga le volteó a ver y él se calló de
inmediato. En serio, cada minuto que pasaba en presencia de esa chica me ponía
más y más de nervios. Y hablando de la reina de Roma, ella fue la siguiente.
Esto
confirma que esa chica es alguien de mucho cuidado. Ella sola mato a dos de los
ahuizotl además de que su plan fue el que mato al ahuizotl mayor. Después
siguió Marcelino.
Marcelino
empezó a llorar. Comenzó a pedirle disculpas al Chacal por haber tenido que
salvarlo nuevamente. El solo lo abrazó y le dijo que no había problema. Al
final seguí yo.
-Ya casi
Diego, ya casi.- me dijo Diana dándome una palmada en el hombro.
Terminando
las puntuaciones la puerta se abrió. Daniel y Azcárraga salieron sin decir una
palabra. Todos los demás salimos juntos por la puerta y al llegar a la primera
estación del metro nos despedimos de Diana y Jaqueline, las cuales se fueron
juntas. De ahí El Chacal, Marcelino y yo no fuimos caminando un buen rato hasta
que encontramos un taxi y lo usamos para llegar a la choza en la
que vivíamos.
Al llegar
vimos que todo estaba destruido, además que todo lo que pudo valer aunque fuera
unos pesos fue robado. El Chacal no se preocupo en lo más mínimo. Fue a su
cuarto y tomo un martillo, después fue hacía la pared y comenzó a golpearla
hasta que hizo un hoyo. Metió la mano y saco un bote de chocolate en polvo. Al abrirlo
salieron disparados varios billetes de quinientos pesos, significando que
estaba a reventar. El Chacal tomo varios billetes y me los dio.
-Con esto
tendrás unas noches en un hotel y algo que comer, no lo malgastes.- ese era el
hasta pronto. Solo me quede callado mientras El Chacal se iba con Marcelino.
Cuando me encontré solo fui a buscar mi diario, el cual por suerte encontré. Salí
de la choza y camine por el mismo camino por el que regresamos. Entre a una
tienda de autoservicio, compre tres hot dogs, una gaseosa y una bolsa de papas,
y también un bolígrafo. Camine un poco más y llegue a un hotel. Le dije al
recepcionista que me diera la habitación que estuviera disponible.
Pronto amanecerá,
por lo que terminare esto y tomare una ducha antes de ir a encontrarme con
Diana. Vaya que esta ha sido una anotación larga. No puedo creer que no he
dormido por escribir esto, pero si no lo hago luego no tendré ganas de hacerlo,
además de que quien sabe si sobreviviré el día de mañana.
Hasta
entonces: Diego Bustamante.

Me encantaaaaa
ResponderEliminarEs simplemente un enrome gusto y honor contar con un fanatico como tu Lucero. No tengo palabras para agradecerte el haberme segido hasta este momento.
EliminarDebo decirte que no me he ido y que aquí es donde estoy resubiendo mi contenido.
https://bagalvanescritor.blogspot.mx/
Te mando un abrazo.