Gantz Mexico 6
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Continuación de la anotación del diario anterior:
-No vayan a mover un musculo- dije en voz muy baja mientras veía las miradas que tenían todos esos chanequenses hacia nosotros.
-¿Crees que nos quieran hacer daño?- pregunto incrédula la amiga de Alexa.
-Pregúntale al doctor Ibanez estúpida- dijo en ese momento Marcos. Aunque sentí que fue muy agresivo cuando le respondió de esa manera, tuve que aguantarme para no responder de la misma manera.
-Chicos, el doctor esta grave, debemos irnos de aqui pronto.- dijo Alexa mientras se encontraba junto al doctor mientras este se quejaba del horrible dolor que sentía en la pierna.
-De acuerdo, esto es lo que haremos: Marcos, llévate al doctor en tu hombro mientras Diana, Alexa y yo nos...- en ese momento repare en que Jaqueline se dirigía lentamente hacia las pequeñas bestias- Jaqueline, ¿que diablos haces?- mis palabras cayeron en oídos sordos, parecía como si Jaqueline se hubiera desconectado del mundo real. Cuando por fin se detuvo, apunto dos pistolas x que traía consigo, las cuales no había notado antes y empezó a jalar los gatillos como toda una demente soltando un grito de furia digno de los más crueles dioses del olimpo.
Todos los chanequenses comenzaron a movilizarse mientras varios puntos en el rango de tiro de Jaqueline explotaban. No sabía si Jaqueline no tenía nada de puntería o era que los chanequenses se movían a una velocidad impensable, creo que un poco de ambas ya que Jaqueline tenía los ojos cerrados mientras seguía con su frenesí.
-¡¿Que haces estúpida?!, !vas a hacer que nos maten!- trataba de hacer entrar en razón a Jaqueine, pero era inútil. Jaqueline continuo disparando al azar hasta que uno de los chanequenses corrió hacia ella, saltó y de una patada doble mando a volar a la pobre chica, la cual me derrumbo hacía el suelo y me arrastro unos cuantos metros en mi intento de atraparla.
En ese momento los chanequenses comenzaron a caminar hacia nosotros lentamente. Alcanzaba a oír como entre ellos comentaban: "Mmmm, que niñas hemos encontrado" "Yo quiero a la morena" "Y yo" "La compartiremos entre nosotros seis". Comprendí que lo más inteligente era correr.
Me levante, me lleve a Jaqueline al hombro, la cual a pesar de no estar inconsciente volvió a su estado de zombie, por lo que hubiera sido lo mismo que lo estuviera, y corrimos los mas rápido que pudimos. En un principio pensamos que no lo podríamos lograr debido a la velocidad de los pequeños bastardos, pero debido a la adrenalina que corría por nuestro cuerpo los trajes en ese momento se activaron, lo que nos hizo correr hasta un poco más rápido que los chanequenses. Corrimos y corrimos mientras aun nos perseguían los chanequenses, siempre revisando nuestros localizadores para no pasar el perímetro que se nos había impuesto. Solo pudimos parar de correr cuando nos ocultamos en un callejón mientras los chanequenses se pasaban de largo.
-Parece que los perdimos- dijo Diana jadeando del cansancio de la persecución.
-Si eso parece.- respondí en la misma situación.
-¿Y ahora que haremos?, hay cientos de esas cosas, además hay uno de nosotros que esta herido y el otro zombificado.
-Y hablando de zombies, ¿a ti que carajos te pasó?, ¡por tu maldita culpa por poco nos matan!- le empezó a reclamar de forma muy violenta Diana a Jaqueline. He de admitir, que me sorprendió un poco oír decir a una chica tan guapa como esa. No es porque sea un machista o alguien que hace estereotipos, simplemente no estoy acostumbrado a ello.
-Al diablo tu, al diablo ellos, al diablo la esfera, al diablo la vida misma, yo solo quiero que todos se callen y me dejen tranquila, solo cállense, cállense, ¡CÁLLENSE!- contestaba Jaqueline mientras subía de tono su voz en cada frase hasta colapsar en el ultimo cállense y soltarse a llorar. Fue en ese momento que Diana se calmó y dejo ese tema de lado. Nos dimos cuenta de que Jaqueline estaba mal. Pero en este momento no teníamos tiempo para ponernos a charlar, teníamos que idear una manera de sobrevivir.
-Bueno, ¿y ahora que haremos?- pregunto Marcos, el motociclista.
-Lo primero que debemos...-empecé a comentar- hacer es ver a que nos enfrentamos, bueno, sabemos que son pequeños y débiles...
-¿Débiles?- dijo Alexa bastante indignada-¿que acaso no viste lo que le hicieron al doctor Ibanez?
-Parece que su falta de fuerza es compensada en su obscena velocidad, lo cual gracias a las leyes de Newton hacen que se vuelvan bastante peligrosos.- le contestó Diana. Vaya, una chica tan guapa e inteligente, creo que me empiezo a enamorar.
-Y gracias al "incidente" de Jaqueline pudimos ver que esa velocidad hace que nuestras armas sean inútiles.- trate de agregar a la conversación.
-En palabras simples, estamos bien jodidos.- dijo en ese momento Marcos.
-En teoría si.- dije algo triste.
Un pequeño silencio se hizo presente entre nosotros siete al ver lo difícil de nuestra situación. Fue en ese momento que tuve un pequeño destello de brillantes.
-Lo que necesitamos es traerlos a una trampa.
-¿Una trampa?- preguntó dudosa Alexa.
-Usaremos la técnica de la batalla de las Termópilas.- dije como si hubiera hecho un descubrimiento extraordinario. Todos se me quedaron viendo con cara de confusión.
Comencé a explicarles que debíamos llevarlos a un punto donde su numero se volviera en su contra, para poder atacarlos a todos de una sola vez. Además, debíamos asegurarnos de que ese punto fuera lo suficientemente pequeño para que no pudieran escapar. En palabras simples, debíamos acorralarlos en un punto donde no puedan escapar y simplemente acribillaros.
-Me parece buen plan pero, ¿a donde planeas llevarlos y como los vas a atraer.- me pregunto Marcos cuando termine la explicación.
-Mmm, de hecho no he pensando en eso todavía.- respondí algo apenado.
-Sobre el lugar ya lo tengo, cerca de aquí hay una especie de construcción, donde hay varias zanjas, solo necesitamos llevarlos ahí y listo.- dijo Alexa. En ese momento me pareció la persona más brillante del mundo.
-¿Y que hay del cebo?- comentó en ese momento la amiga de Alexa.
-Recuerden lo que la esfera dijo, a esas cosas le gustan las hierbas, solo necesitamos tomar algunas que están en la tienda naturista al otro lado de la calle y ya tendremos el cebo.- dije respondiendo la ultima pregunta hecha.
Acto seguido irrumpimos en la tienda y tomamos todas las plantas que pudimos cargar. Cuando estábamos terminando de prepararnos surgió la más importante duda de la noche, la cual no habitamos pensando antes: ¿Quien seria el cebo andante?.
Después de un rato de dialogar y discutir, Diana fue la que se ofreció como voluntaria.
-Yo voy contigo- dije en un intento por hacerme el valiente.
-No, tu debes quedarte aquí para poder dirigir a los demas en caso de que fracase y muera. Tu eres el de mayor experiencia en esto y el equipo te necesita más a ti que a mí.- olviden lo del enamoramiento, lo que sentí en ese momento por aquella chica fue un absoluto respeto.
El plan comenzó.
Pasaron alrededor de diez minutos cuando comenzamos a oír como una turba se dirigía hacia nuestra posición. A lo lejos pude ver a Diana corriendo a toda velocidad con sus bastante inflamadas debido a los efectos del traje. Y atrás de ella venia una gran orda de chanequenses.
-¡Ahora!- grité con todas mis fuerzas. En ese momento todos saltamos de donde estábamos hacia unas vigas más arriba. Cuando Diana estaba lo suficientemente cerca repitió la misma operación que los demás. Fue impresionante como comenzaron a caer todos los chanequenses en la zanja abajo de nosotros.
En cuanto cayó el ultimo chanequense, todos comenzamos a disparar nuestras armas hacia la trampa donde cayeron los pequeños bastardos. Por cierto, a todos les explique como usar sus armas mientras Diana iba por los chanequense, a ella no fue necesario explicárselo. Repito, que gran respeto sentí por esa chica.
Fue un espectáculo sin precedentes. Vimos como sangre verde, apéndices e intestinos de los chanequenses salían volando a media que explotaban. Las caras de Alexa y su amiga denotaban cierto asco mientras que Marcos estaba metido en un frenesí al disparar. Diana poseía una cara que denotaba concentración y Jaqueline seguía con su mirada perdida del principio. Yo por mi parte disparaba en insultaba a las pequeñas bestias. Cuando en la zanja solo se podía ver una sopa de desperdicio de chanequense ordene que cesara el fuego.
-Si, así se hace nena- gritó con gran entusiasmo Marcos.
Alexa y su amiga se abrazaron y lloraron. Diana se limito a sonreír de satisfacción y limpiar el sudor de la frente. Jaqueline únicamente se encontraba viendo la zanja donde matamos a los chanequenses. En ese momento decidí mirar mi localizador y logre darme cuenta que nos faltaban cinco chanequenses.
-No te preocupes,- dijo en ese momento Marcos cuando se lo dije al equipo- solo los buscaremos y luego...- se oyeron los gritos desgarradores de Alexa y su amiga. Diana y yo nos quedamos petrificados del miedo. !Uno de los malditos chanequenses había atravesado a Marcos!. Al pasar esto el cuerpo de Marcos se desplomo al suelo.
Dios, no podía creerlo, todo estaba saliendo tan bien y de pronto pasa esto, no, no, no lo iba a permitir.
Enfurecido, de un salto y dando un fuerte grito fui hacia el chanequense que había asesinado a Marcos para plantar todo mi puño en su maldita cara. Esto hizo que el chanequense impactara en el suelo. Cuando estuve otra vez junto a él, comencé a golpearlo en el rostro, hasta que se hizo trizas su cabeza, luego hice lo mismo con su cuerpo hasta volverlo todo una masa amorfa de carne verde.
De pronto oí unos gritos horribles que venían de la construcción. Corrí lo más rápido que pude hasta llegar al punto de encuentro. Al llegar vi a Diana inconsciente. Me la lleve al hombro y comencé a buscar a los demás. En una pequeña oficina movil encontré a Alexa, al doctor Ibanez desmayado en el regazo de Alexa y a Jaqueline con una horrible cara de angustia.
-¿Que rayos paso aquí?- pregunté desesperado.
-Todo... todo paso tan rápido... nos sorprendieron y... Diego, tienen a mi amiga.- al oír eso salí de ahí y corrí hacia un rastro de pisadas.
Dentro de una parte de la construcción pude escuchar las voces de los chanequenses y gemidos de la amiga de Alexa. Por si te lo estas preguntado, si, eso pasaba. Al adentrarme más pude ver el de la amiga de Alexa hecho trizas en el suelo, pero al caminar más, pude ver una imagen que se tatuó en mis parpados y estoy seguro de que no me dejara dormir hoy. Vi a los cuatro bastardos violando a la pobre chica.
Cada uno lo hacia por un orificio distinto, ya saben, la boca, la vagina y el recto. El cuarto al no tener un lugar le abrió un agujero por el costado y hizo su mórbida acción desde ahí. Al ver la escena vomite en seguida. Cuando por fin me recupere pude ver como la pobre chica lloraba. Fue ahí cuando apunto mi arma dispare con toda la furia que podía. Desafortunadamente había olvidado lo rápido que son los desgraciados así que esquivaron el disparo y en su lugar la chica se inflo como un globo y finalmente explotó. Quiero pensar que le hice una especie de favor, no me puedo imaginar como esa chica podría sobrellevar algo como eso.
Decidí correr hacia afuera hasta que uno de ellos de una patada me mando hacia la pared de un edificio. Quede incrustado en la pared sin poder moverme.
Lentamente los chanequenses se acercaron a mí. Estaba seguro de que sería mi fin. Pero lo peor fue sentir que les había fallado a esas personas que habían puesto su confianza en mí. El dolor interno fue tal que empecé a llorar.
Cuando los chanequenses estaban lo suficientemente cerca de mí para poder destazarme se detuvieron en seco y me miraron. Luego, uno por uno, los malditos se inflaron y reventaron de la nada.
Con bastante esfuerzo logre salir de la pared, y en lo primero que recayó mi mirada, fue en la punta de la torre latino. Ahí estaba, El Chacal, con una mirada digna de un vigilante nocturno, sosteniendo su rifle x.
Fue entonces que comenzó la transferencia.
Cuando llegamos todos a la habitación, lo primero que hizo Alexa fue preguntar por su amiga, a lo que le respondí moviendo la cabeza negativamente. Alexa empezó a llorar y abrazo al doctor, que ya estaba despierto y viendo como su pierna había sido reparada.
Diana despertó y me abrazo.
-Creí que habías muerto.- dijo Diana mientras podía su rostro contra mi pecho.
-No fue gracias a mi- dije en tono un poco serio. Fue entonces que voltee a ver al Chacal.
-Sabes niño, me empieza a castrar el tenerte que salvar siempre. Mas te vale que empieces a aprender a cuidarte.- dijo el Chacal de manera algo agresiva. Le dije gracias, el cual no me respondió ya que se concentro en ver cuantos puntos había ganado cada uno.
Vaya, nada mal.
Después salio la foto de Diana.
-Jum, creí que por arriesgar mi vida merecería un poco de respeto.- dijo Diana al ver su porcentaje.
Despues salío la foto del doctor.
Luego apareció la foto de Alexa.
Alexa no comentó nada, solo miro a la esfera con desprecio.
Después fue el turno del Chacal.
Este infeliz no deja de sorprenderme. El simple hecho de que haya obtenido tantos puntos el solo me eriza la piel.
Al final toco Jaqueline.
Jaqueline ni siquiera se inmuto.
El primero en salir de la habitación cuando esta se desbloqueó fue el Chacal, seguido de el doctor Ibanez y Alexa. Después de ellos se fue Jaqueline, de lo cual ni siquiera me dí cuenta. Al final los últimos en la habitación eramos Diana y yo.
-Muchas gracias por todo, fuiste muy valiente.- me dijo algo sonrojada Diana.
-¿Valiente?, jajaja, solo fui un estúpido con la suerte de encontrarme con alguien como tu.
-Sabes, no quiero que pienses que soy chica fácil o algo así, pero no se cuando volveré a verte, y ni siquiera se si poder hacerlo, así que...- en ese momento Diana me dio un beso en los labios, el cual creo que duro alrededor de un minuto y medio. Me quede como tarado y algo boquiabierto cuando termino. Ella se limitó a dar una risita muy tierna y salio de la habitación. Me quede ahí unos minutos para digerir lo que había pasado. Esto va a sonar patético, pero fue mi primer beso.
Regrese poco a poco al hospital. Gracias al traje logre escalar hasta el séptimo piso para entrar en mi habitación. Al entrar me quite el traje, lo guarde en mi mochila que aun estaba en la silla donde la deje. Me puse mi bata, saque mi diario, y me dispuse a hacer la anotación de hoy. No me importó que esta noche no durmiera, ya que al estar en el hospital puedo dormir lo que quiera. O por lo menos eso quiero pensar.
Los nuevos "Gantzers", la horrible imagen de la chica y los chanequenses, el beso de Diana, todo pasa por mi mente mientras termino de escribir esto. Espero que mañana el día este tranquilo para poder aplacar mi mente.
Lamentó si esta vez me alargue mucho, es solo que pasaron tantas cosas que esta vez el diario necesitaba un poco más de atención.
Créeme, te agradezco mucho leer esto, ya que si ya no existo para ese tiempo esto me ayuda a no quedar en el olvido.
Por eso, por el simple hecho de leer este diario ya te considero un gran amigo.
Gracias.
Hasta entonces: Diego Bustamante.

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