Gantz Mexico 14
CAPITULO 14:
Antes de continuar leyendo el siguiente trabajo te invito a que leas lo siguiente:ADVERTENCIA
Diario de Diego: 22 de abril...
Muchos creerán que no, pero todas
estas experiencias que me han pasado a lo largo de estas semanas tienen algo de
razón de ser. Si bien no han sido situaciones que ayuden a mí salud mental, he
de admitir que me han enseñado un par de cosas, como que la vida es todo menos
predecible, además de que nunca podrás predecir completamente lo que harán las
personas. Pero... ahora que lo pienso, en mi última anotación deje las cosas un
poco inconclusas y de seguro si hasta ahora has seguido al pie de la letra mi
diario, que por cierto te agradezco infinitamente, te estarás preguntando que
me paso después de mi "suicidio". Pues creo que lo mejor será empezar
por ello.
Después de la droga que entro en
mi sistema y la sangre que había perdido mi cuerpo, termine por desmayarme. Es
bastante interesante desmayarse, más no es para nada divertido. Sentí un mareo
terrible, nada comparable con alguna atracción a la que me haya subido en
alguna feria, y después todo se nublo, como cuando entras a una habitación muy
iluminada y no puedes ver porque hace un momento estabas en la oscuridad, solo
que a la inversa. Me había vuelto un extranjero de mi realidad. Pero, por
alguna razón que aun no acabo de comprender, cuando perdí la vista, el único
sentido que tenía era el oído y, antes de perderlo, oí muy cerca de mí una voz
familiar.
A la mañana siguiente desperté en
un dormitorio extremadamente humilde, pero... ¡POR TODOS LOS SANTOS, HABIA
SOBREVIVIDO!
La mayoría podría pensar que
estaba muy agradecido de estar vivo, pero nada más alejado de lo que realmente
pasaba en mi cabeza. Me sentía frustrado como no tienen la menor idea. Me
sentía un inútil, un idiota que no era capaz ni de acabar con su propia vida.
Pasé de la frustración a la depresión. Lo único que quería era volver a
dormirme, para ver si de pura suerte por fin lograba perecer, pero cuando
estaba a punto de hacerlo, me di cuenta de una extraña sensación en mi brazo
derecho, de la cual no me había percatado antes.
Cuando voltee a ver mi brazo, vi
que tenía conectado una especie de suero. Seguí el delgado tubo de plástico
hasta ver una de esas bolsas donde guardan los líquidos que administran por esa
vía. Un escalofrió recorrió mi cuerpo, ya que lo primero que pensé era que algún
lunático me había recogido en la calle y ahora me iba a utilizar para trafico
de órganos. Sí, soy muy paranoico para estas cosas, pero, semanas atras pensé
que era imposible que algo que pasaba en un manga me pasara a mí, y, creo que
mejor dejo de hablar.
El corazón me latió cada vez más rápido mientras oía que unos pasos se acercaban a la habitación en la que me encontraba. Comencé a ver una figura llegando a la puerta, para ese momento ya casi no podía respirar. Un poco más, un segundo que pareció una eternidad en lo que llegaba hasta la puerta el sujeto. Mi pulso se mejoró cuando vi que no era nadie más ni nadie menos que El Chacal.
-No mames, hasta fuera de la pinche esfera te tengo que andar salvando- dijo con mucha razón El Chacal al entrar.
- Pe... Pero... como...
- ¿Qué? No eres el primer pendejo que se aloca moneandose y se mete en pedos. Já, hubieras visto a mi carnal Manuel, a ese pendejo lo apuñalaron como 6 veces después de meterse un buen perico.
No entendía mucho de lo que me decía, pero en ese momento no me importaba, estaba bastante agradecido con aquel hombre de lenguaje tan coloquial. Me trajo una torta de tamal y una cerveza, a lo que le dije que no tomaba. El me dijo puto. Me dejó el suero un rato más y al final me lo quito.
-¿Donde aprendiste eso?- le pregunté con mucha curiosidad y admiración.
- Te vale madres y dejémoslo así.- me dijo de forma tajante. No me importo mucho, ya que él trata así a todos los que conoce, o al menos eso creo.
- Y... perdona la pregunta pero... ¿porque me salvaste?
- No mames, quien pregunta esa mamada.- me lo dijo en un tono muy sarcástico - pues... si realmente quieres saber, pues te diré que ojo por ojo.
- ¿A qué te... - en cuanto iba a preguntar, vi que llego a la habitación un chiquillo a quien yo conocía: el pequeño Marcelino. Eso me había sorprendido. Digo, era extraño que ese hombre con muy posibles antecedentes criminales estuviera cuidando a un pequeño a quien acababa de conocer y no en las mejores circunstancias.
- Oye Carlitos, no hay leche. - comentó el jovencito con voz muy inocente.
- Tranquilito Marce, en un momento voy por ella. ¿Te gustaría que te comprara algo cuando vaya? - contestó El Chacal con una voz muy cálida.
- Si, unas galletas de chocolate. - El Chacal le acaricio el pelo sonriendo y le hizo señas de que fuera a jugar a otro lado, lo cual acató Marcelino sin protesta.
- ¿Con que Carlitos, eh? - dije en tono burlón.
- Me vuelves a llamar así y te arrancare la lengua y te la meteré por el culo para que aprendas a no decir mierda - al decírmelo me tatué en el cerebro jamás llamarlo así.
- Oye, ¿que te traes con Marcelino?
- Lo cuido. ¿Algún pedo?
- Pues, no sé si lo sepas, pero la que debería cuidarlo es su ma...
- ¡Estas pendejo si crees que dejare que se quede con esa puta! - dijo casi gritando y bastante enojado El Chacal, y si, tan me tomo en serio sus palabras que no me atrevo ni a escribir una vez más su verdadero nombre. La interrogante que de seguro se dibujo en mi rostro le dijo al Chacal que no sabía de lo que él estaba hablando. - no voy a permitir que regresé con ella.
- ¿Por qué?
- Mira, cuando termino la misión de antier, le dije al chico que donde estaba su casa para que lo llevara con su madre, pero él me dijo que no iba a estar. Yo le dije que lo más seguro era que si estuviera, a lo que él me respondió que no porque todas las noches ella se iba a un bar y no regresaba hasta el día siguiente, y que casi no podía hablar con ella puesto que le dolía la cabeza.
- Bueno, admito que eso suena mal pero...
- Pues no has oído nada. - El Chacal se oía bastante serio mientras hablaba - Resulta que la muy perra una vez perdió al niño en un centro comercial y quedo dos días en la calle, y cuando logro regresar Marcelino a su casa por pura suerte, la hija de la gran mierda de su "madre" lo regaño por quedarse atrasado y dice que le dio una paliza. - yo guardaba un profundo silencio - Y lo peor fue como llego a la habitación.
- ¿No me digas que ella...
- No. Si ella hubiera sido la responsable directa ahora ya no estaría en este puto mundo, pero tampoco fue inocente. Resulta que al pobre de Marce lo estaban molestando varios niños de manera brutal, y él ni siquiera sabe por qué. Trató de decírselo a su madre muchas veces pero... - al Chacal se le empezaba a quebrar la voz - la maldita lo único que le importaba era beber. Entre todos los consejos que le dieron, el último que recibió era defenderse. Muy lindo, ¿no? Pues fue lo peor que le pudieron aconsejar.
- ¿Por qué?
- Los hijos de puta que lo molestaban eran tres años mayores, por no decir que fácilmente le doblaban el peso. Asi que cuando trato de ponérseles al brinco, estos cabrones agarraron tubos de metal y... lo demás supongo que lo insinúas. - dios, lo que me acababa de contar era sin duda horrible. El Chacal trataba de disimular que estaba a punto de llorar. Se levanto y salió de la choza en la que estábamos.
Me quede sentado, pensando en lo que me acababan de contar. Como muchas veces creemos que el mundo está en nuestra contra por razones que realmente no valen para nada la pena. Me di incluso asco de cómo había tomado todo. Estaba a punto de llorar cuando el pequeño Marcelino fue a abrazarme por la espalda.
- Una vez escuche que lo mejor que podías hacer con una persona que llora es darle un abrazo. - me dijo Marce con su voz chillona. Le sonreí y le agradecí el gesto.
Vaya que las cosas se vuelven cada vez más complicadas.
CONTINUARA.......

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