Megaman Rescue Squad 2
Bitácora 01.
Cronista: Jasper
Reinford, Técnico asistente del programa "MEGA".
Desarrollador del software "MOGNE".
Este es un día muy especial, ya que este informe es diferente a todos los que
he escrito anteriormente, por qué este es el primer informe que escribo desde
que fui ascendido al programa "MEGA".
Es increíble que hace unos cuantos meses era un simple oficinista. A
pesar de que lo que ganaba nunca me dio derecho para quejarme, no me
sentía pleno. Sentía que mi talento se estaba desperdiciando en esa simple
oficina, que yo era para triunfar a lo grande. Desde que era un simple
niño, soñé toda mi vida con poder ser un increíble programador
y llegar lo más lejos posible en la industria MARTT, pero luego me
topé con una realidad que tal vez mucho sepan pero no cualquiera
comprende: no cualquiera entra a MARTT.
Las pruebas para que si quiera te
consideren como material de MARTT son en extremo duras. Recuerdo que éramos
alrededor de 1 millón y medio de programadores los que asistimos ese día. Yo
sabía que muy pocos de nosotros lograríamos pasar el primer filtro, pero mi
sorpresa fue aún mayor cuando terminando los exámenes y simulaciones que formaron
la primera prueba, del millón y medio que asistimos solo habían pasado 107
aspirantes.
Poco después nos citaron a los
“sobrevivientes” de esa ocasión para presentar exámenes médicos. Los más
extraños exámenes médicos que alguna vez he visto. Para empezar, a cada uno nos
llevaron a una habitación donde habían una cama y un sin número de computadoras
que poseían varios tubos y mangueras, muchas de ellas terminadas en agujas.
Cuando entre a la habitación, una voz no
muy fuerte pero bastante clara me dijo que debía recostarme en la cama y comenzar
a respirar por la careta que se encontraba a lado de la almohada de la cama.
Aunque no lo crean, realmente no tenía nada de desconfianza. Nunca se ha sabido
de ningún incidente o escandalo cuando se tratan de las pruebas para reclutar
programadores.
Cuando comencé a respirar a través de la
careta, empecé a sentir una gran paz en mi mente. Mi cuerpo lentamente se
relajó hasta que quede dormido. Lo que me sorprendió fue que dormí tres días,
lo cual supe hasta que desperté y la voz me dijo que fecha era.
La tercera vez que nos reunimos los
aspirantes solamente éramos diez. Esta vez nos hicieron pasar a una habitación
bastante grande con el techo muy alto, en la que había únicamente una silla y
frente a ella una pared con tres espejos muy grandes. A decir verdad, esta
parte de las pruebas fue la que más me asustó.
Cuando me senté, escuche de nuevo la
voz, solo que esta vez interactué mucho más con ella. Siendo exactos, esa voz
llevó un interrogatorio muy extraño e incómodo. Las preguntas iban desde cuanto
tiempo llevaba trabajando en la programación hasta con cuantas mujeres había
tenido relaciones. Aunque, esa última fue algo fácil de contestar puesto que el
número de mujeres lo pude contar los dedos de mi mano sin dar más de una
vuelta. Es que… toda mi vida la dedique a las computadoras y salvo algunos encuentros
ocasionales que tuve durante la universidad, nunca he tenido lo que se llamaría
una relación amorosa.
Bueno, creo que he malgastado palabras
del informe con mi vida privada. Lo mejor será que vaya al grano, aunque creo
que debería empezar desde que entré al proyecto MEGA.
Pasé alrededor de cuatro años en las
oficinas de MARTT. Mi trabajo no era nada impresionante a pesar de lo que
pensarían muchos. Solo consistía en responder mensajes, hacer algunas entregas
de software a los trabajadores de MARTT, y un poco de configuración de código
de algunos programas menores de MARTT.
Como dije, lo único que no permitía el
quejarme era mi cuantiosa paga, pero en el fondo siempre sentí que mi talento
era desperdiciado. Hasta que una vez me llegó una carta de los directivos, en
la que me pedían que fuera a la oficina del alto mando de mi edificio de
oficinas.
Cuando me llegó el mensaje, la
computadora me dijo que pusiera mi tarjeta en el escáner del escritorio para
poder cargar un código que me permitiera accesar al piso de directivos, al cual
no tiene acceso ningún empleado.
Cuando estaba en el ascensor me empezaba
a poner bastante nervioso, ya que si los altos mando me llamaban personalmente
significaba que era algo muy importante pero no creía que fuera algo bueno.
Mientras el ascensor subía más y más,
más personas bajaban, hasta que solo quedamos un asistente y yo. Cuando este se
bajó en un piso anterior al que yo iba me preguntó si me iba a bajar con él, a
lo cual le respondí que no. Es solo se volteó y me deseo suerte. Acto seguido
se cerró la puerta.
Cuando se abrió la puerta del ascensor
en el piso que debía bajar, delante de mí apareció una chica muy joven, rubia
con un peinado de cola de caballo. Traía un vestido blando ligeramente escotado
pero en extremo elegante.
Ella me dijo que me estaban esperando y
que debía acompañarla. Comenzamos a caminar por el largo pasillo completamente
en blanco. El cómo se iluminaba puesto que no veía ninguna fuente de luz pero
aun asi podía distinguir perfectamente las paredes, hasta este momento sigue
siendo un misterio.
Despues de estar caminando cinco minutos
por un corredor que parecía interminable, por fin topamos con una pared. En un
principio pensé que talvez mis compañeros de oficina me estaban jugando una
broma, pero esa posibilidad quedo descartada cuando ella hizo unos toques en la
pared con sus dedos. En cada uno de esos toques quedaba una pequeña luz azul, y
cuando hubo un extraño patrón de doce puntos la pared frente a nosotros comenzó
a abrirse de par en par. Quedó ante mis ojos una habitación en extremo similar a
otra en la que me hicieron mi interrogatorio para poder trabajar en MARTT, con
las diferencias de no poseer los espejos de la última vez además de haber un
largo escritorio con únicamente una pantalla y una persona tecleando en su
mesa.
La chica y yo nos quedamos en la entrada
hasta que el hombre me dijo que tomara asiento. Yo estaba algo extrañado ya que
no había silla frente al escritorio, pero no me quedo más que acercarme ya que
la chica que me había guiado salió de la habitación y tras ella la puerta se cerró
en seguida.
Cuando estaba a solo un metro, el hombre
del escritorio dejo de teclear y me miro directamente.
-He dicho que tome asiento.- dijo después
de verme en silencio durante un minuto.
-Bueno… disculpe señor pero no hay
silla.
-¿Eh?, ah claro, disculpe, no viene mucha
gente aquí.- dicho esto presiono un botón un poco más alejado del rango en el
que estaba tecleando y del suelo, justo alado de mí, una silla blanca que
parecía muy cómoda surgió. El hombre me hizo una seña para que me sentara, y en
cuento lo hice, la silla se acercó automáticamente al escritorio, de manera que
el escritorio se separaba de mi estómago solo por uno centímetros.- Permítame
presentarme. Soy Clarence Stwart, programador en jefe del proyecto MEGA.
-¡¿Qué?!, ¡¿El proyecto MEGA?!- casi
salto de mi asiento al escuchar esa palabra.
-Mmmm… Parece que ha oído hablar del
proyecto.
-He escuchado es el proyecto más
ambicioso en la historia de MARTT, algo que revolucionara la robótica como la
conocemos.
-Pues esas palabras apenas le hacen
justicia a lo que estamos desarrollando. Estamos contando con las mayores
mentes en robótica, ingeniería y programación. Y es en ese apartado donde
entran nuestros intereses en usted.
-¿Qui… quiere decir que quieren que
trabaje en el proyecto?
-A decir verdad si. Desde el momento en
que lo contratamos vimos que tenía un gran potencial, y esta es la oportunidad
para que pueda explotarse. Si accede, los beneficios de trabajar para esta
división son simplemente incalculables. Estamos hablando de una quintuplicación
de su actual salario, además de tener acceso a un crédito ilimitado para todos
los servicios que ofrece MARTT desde software hasta viviendas completamente
pagadas y de máxima calidad. Además, una vez terminadas sus labores, se le
otorgara una pensión permanente que consta de todo lo que le dije hace un
momento más un incremento del 25% en su salario.- el escuchar hablar de tanto
dinero y además de la posibilidad de que fuera mío hizo que casi me desmayara.
-No puedo creerlo. Sería un inconsciente
si siquiera dudara.
-Me alegra escucharlo, sin embargo, debo
decirle que este proyecto desde su inicio hasta su conclusión es de alto
secreto y nunca nadie sabrá que usted o que cualquier otra persona participó.
No habrá ningún merito ni nada por el estilo relacionado con el proyecto MEGA.
En ese momento el semblante del hombre
cambió de inexpresivo ha serio al punto de ser un poco aterrador. Sin duda este
hombre intimidaba.
-Pe… pero… ¿Cómo podré justificar mi
dinero?
-Por eso no se preocupe. Nosotros en
MARTT podemos hacer mucho. Desde darle una herencia hasta la patente de un
invento revolucionario. Solo eso sí, si llegara a infligir la confidencialidad
del proyecto, las sanciones van desde el despido hasta la completa cancelación
de sus cuentas y veto absoluto de cualquier institución con relaciones con
MARTT, tanto de trabajador como cliente. Está en sus manos el que seamos una
gran oportunidad o un serio problema para usted señor Reinford.
Cuando por fin terminó, hizo que un
contrato apareciera en el escritorio de forma digital. Me dijo que si aceptaba
solo tenía que colocar mi mano en la parte de “Firma”, si bien estaba un tanto
dudoso después del aterrador discurso del señor Stwart, de inmediato recordé todo
lo que podría lograr si era ascendido por lo que coloque mi mano en seguida.
En el momento en que lo hice, en todas
las paredes parecieron una cantidad descomunal de datos relacionados conmigo.
Estaba desde mis calificaciones escolares hasta mi árbol genealógico, pasando
por mi historial crediticio hasta toda la información que dije pero de mi
familia y amigos.
-Con eso sería todo señor Reinford. Aquí
tiene.- cuando las paredes se apagaron y la habitación volvió a quedar en blanco,
el señor Stwart presionó un botón y del escritorio salió una tarjeta.- Al
ingresar esta tarjeta en su ordenador casero se descargara todo lo que necesita
saber del proyecto y su trabajo. Además le aviso que desde este día entrara en
suspensión de labores con paga hasta nuevo aviso, por lo que se quedara en casa
y puede aprovechar ese tiempo para lo que usted crea prudente. Por cierto, también
se instalara automáticamente un programa en el cual desarrollara todas sus
actividades, entre las cuales estará una que usted bien conoce: redactar bitácoras.
Desde el momento en que el programa esté listo usted solamente podrá crear bitácoras
en él. Como primer encargo le pedimos que haga una del día de hoy para que
empiece a familiarizarse con su funcionamiento.
Cuando estaba a punto de cruzar la
puerta de la habitación con la tarjeta en mi mano, el señor Stwart me dijo una última
cosa.
-Si se filtra información del programa o
siquiera de lo que hablamos este día, las consecuencias serán las mismas que
cometer alta traición con la ciudad, por lo que le sugiero que sea precavido.
Y ahora aquí estoy, redactando mi bitácora.
He de decir que la interfaz es bastante
llamativa y no requiere mucha habilidad el usarla. Hay muchas funciones que
tiene este programa pero por ahora me las guardare ya que la bitácora se
alargara demasiado.
Mañana me dedicare a leer la información
del proyecto que según mi lector son alrededor de doscientas páginas. Aunque
algo que me preocupa sobre las implicaciones de este proyecto es que en el
apartado “Antecedentes” se encuentra un tema demasiado sensible: Humanos y maquinas: unión.
FIN DEL INFORME.
Bitácora 01.
Cronista: Jasper
Reinford, Técnico asistente del programa "MEGA".
Desarrollador del software "MOGNE".
Es increíble que hace unos cuantos meses era un simple oficinista. A pesar de que lo que ganaba nunca me dio derecho para quejarme, no me sentía pleno. Sentía que mi talento se estaba desperdiciando en esa simple oficina, que yo era para triunfar a lo grande. Desde que era un simple niño, soñé toda mi vida con poder ser un increíble programador y llegar lo más lejos posible en la industria MARTT, pero luego me topé con una realidad que tal vez mucho sepan pero no cualquiera comprende: no cualquiera entra a MARTT.
Las pruebas para que si quiera te
consideren como material de MARTT son en extremo duras. Recuerdo que éramos
alrededor de 1 millón y medio de programadores los que asistimos ese día. Yo
sabía que muy pocos de nosotros lograríamos pasar el primer filtro, pero mi
sorpresa fue aún mayor cuando terminando los exámenes y simulaciones que formaron
la primera prueba, del millón y medio que asistimos solo habían pasado 107
aspirantes.
Poco después nos citaron a los
“sobrevivientes” de esa ocasión para presentar exámenes médicos. Los más
extraños exámenes médicos que alguna vez he visto. Para empezar, a cada uno nos
llevaron a una habitación donde habían una cama y un sin número de computadoras
que poseían varios tubos y mangueras, muchas de ellas terminadas en agujas.
Cuando entre a la habitación, una voz no
muy fuerte pero bastante clara me dijo que debía recostarme en la cama y comenzar
a respirar por la careta que se encontraba a lado de la almohada de la cama.
Aunque no lo crean, realmente no tenía nada de desconfianza. Nunca se ha sabido
de ningún incidente o escandalo cuando se tratan de las pruebas para reclutar
programadores.
Cuando comencé a respirar a través de la
careta, empecé a sentir una gran paz en mi mente. Mi cuerpo lentamente se
relajó hasta que quede dormido. Lo que me sorprendió fue que dormí tres días,
lo cual supe hasta que desperté y la voz me dijo que fecha era.
La tercera vez que nos reunimos los
aspirantes solamente éramos diez. Esta vez nos hicieron pasar a una habitación
bastante grande con el techo muy alto, en la que había únicamente una silla y
frente a ella una pared con tres espejos muy grandes. A decir verdad, esta
parte de las pruebas fue la que más me asustó.
Cuando me senté, escuche de nuevo la
voz, solo que esta vez interactué mucho más con ella. Siendo exactos, esa voz
llevó un interrogatorio muy extraño e incómodo. Las preguntas iban desde cuanto
tiempo llevaba trabajando en la programación hasta con cuantas mujeres había
tenido relaciones. Aunque, esa última fue algo fácil de contestar puesto que el
número de mujeres lo pude contar los dedos de mi mano sin dar más de una
vuelta. Es que… toda mi vida la dedique a las computadoras y salvo algunos encuentros
ocasionales que tuve durante la universidad, nunca he tenido lo que se llamaría
una relación amorosa.
Bueno, creo que he malgastado palabras
del informe con mi vida privada. Lo mejor será que vaya al grano, aunque creo
que debería empezar desde que entré al proyecto MEGA.
Pasé alrededor de cuatro años en las
oficinas de MARTT. Mi trabajo no era nada impresionante a pesar de lo que
pensarían muchos. Solo consistía en responder mensajes, hacer algunas entregas
de software a los trabajadores de MARTT, y un poco de configuración de código
de algunos programas menores de MARTT.
Como dije, lo único que no permitía el
quejarme era mi cuantiosa paga, pero en el fondo siempre sentí que mi talento
era desperdiciado. Hasta que una vez me llegó una carta de los directivos, en
la que me pedían que fuera a la oficina del alto mando de mi edificio de
oficinas.
Cuando me llegó el mensaje, la
computadora me dijo que pusiera mi tarjeta en el escáner del escritorio para
poder cargar un código que me permitiera accesar al piso de directivos, al cual
no tiene acceso ningún empleado.
Cuando estaba en el ascensor me empezaba
a poner bastante nervioso, ya que si los altos mando me llamaban personalmente
significaba que era algo muy importante pero no creía que fuera algo bueno.
Mientras el ascensor subía más y más,
más personas bajaban, hasta que solo quedamos un asistente y yo. Cuando este se
bajó en un piso anterior al que yo iba me preguntó si me iba a bajar con él, a
lo cual le respondí que no. Es solo se volteó y me deseo suerte. Acto seguido
se cerró la puerta.
Cuando se abrió la puerta del ascensor
en el piso que debía bajar, delante de mí apareció una chica muy joven, rubia
con un peinado de cola de caballo. Traía un vestido blando ligeramente escotado
pero en extremo elegante.
Ella me dijo que me estaban esperando y
que debía acompañarla. Comenzamos a caminar por el largo pasillo completamente
en blanco. El cómo se iluminaba puesto que no veía ninguna fuente de luz pero
aun asi podía distinguir perfectamente las paredes, hasta este momento sigue
siendo un misterio.
Despues de estar caminando cinco minutos
por un corredor que parecía interminable, por fin topamos con una pared. En un
principio pensé que talvez mis compañeros de oficina me estaban jugando una
broma, pero esa posibilidad quedo descartada cuando ella hizo unos toques en la
pared con sus dedos. En cada uno de esos toques quedaba una pequeña luz azul, y
cuando hubo un extraño patrón de doce puntos la pared frente a nosotros comenzó
a abrirse de par en par. Quedó ante mis ojos una habitación en extremo similar a
otra en la que me hicieron mi interrogatorio para poder trabajar en MARTT, con
las diferencias de no poseer los espejos de la última vez además de haber un
largo escritorio con únicamente una pantalla y una persona tecleando en su
mesa.
La chica y yo nos quedamos en la entrada
hasta que el hombre me dijo que tomara asiento. Yo estaba algo extrañado ya que
no había silla frente al escritorio, pero no me quedo más que acercarme ya que
la chica que me había guiado salió de la habitación y tras ella la puerta se cerró
en seguida.
Cuando estaba a solo un metro, el hombre
del escritorio dejo de teclear y me miro directamente.
-He dicho que tome asiento.- dijo después
de verme en silencio durante un minuto.
-Bueno… disculpe señor pero no hay
silla.
-¿Eh?, ah claro, disculpe, no viene mucha
gente aquí.- dicho esto presiono un botón un poco más alejado del rango en el
que estaba tecleando y del suelo, justo alado de mí, una silla blanca que
parecía muy cómoda surgió. El hombre me hizo una seña para que me sentara, y en
cuento lo hice, la silla se acercó automáticamente al escritorio, de manera que
el escritorio se separaba de mi estómago solo por uno centímetros.- Permítame
presentarme. Soy Clarence Stwart, programador en jefe del proyecto MEGA.
-¡¿Qué?!, ¡¿El proyecto MEGA?!- casi
salto de mi asiento al escuchar esa palabra.
-Mmmm… Parece que ha oído hablar del
proyecto.
-He escuchado es el proyecto más
ambicioso en la historia de MARTT, algo que revolucionara la robótica como la
conocemos.
-Pues esas palabras apenas le hacen
justicia a lo que estamos desarrollando. Estamos contando con las mayores
mentes en robótica, ingeniería y programación. Y es en ese apartado donde
entran nuestros intereses en usted.
-¿Qui… quiere decir que quieren que
trabaje en el proyecto?
-A decir verdad si. Desde el momento en
que lo contratamos vimos que tenía un gran potencial, y esta es la oportunidad
para que pueda explotarse. Si accede, los beneficios de trabajar para esta
división son simplemente incalculables. Estamos hablando de una quintuplicación
de su actual salario, además de tener acceso a un crédito ilimitado para todos
los servicios que ofrece MARTT desde software hasta viviendas completamente
pagadas y de máxima calidad. Además, una vez terminadas sus labores, se le
otorgara una pensión permanente que consta de todo lo que le dije hace un
momento más un incremento del 25% en su salario.- el escuchar hablar de tanto
dinero y además de la posibilidad de que fuera mío hizo que casi me desmayara.
-No puedo creerlo. Sería un inconsciente
si siquiera dudara.
-Me alegra escucharlo, sin embargo, debo
decirle que este proyecto desde su inicio hasta su conclusión es de alto
secreto y nunca nadie sabrá que usted o que cualquier otra persona participó.
No habrá ningún merito ni nada por el estilo relacionado con el proyecto MEGA.
En ese momento el semblante del hombre
cambió de inexpresivo ha serio al punto de ser un poco aterrador. Sin duda este
hombre intimidaba.
-Pe… pero… ¿Cómo podré justificar mi
dinero?
-Por eso no se preocupe. Nosotros en
MARTT podemos hacer mucho. Desde darle una herencia hasta la patente de un
invento revolucionario. Solo eso sí, si llegara a infligir la confidencialidad
del proyecto, las sanciones van desde el despido hasta la completa cancelación
de sus cuentas y veto absoluto de cualquier institución con relaciones con
MARTT, tanto de trabajador como cliente. Está en sus manos el que seamos una
gran oportunidad o un serio problema para usted señor Reinford.
Cuando por fin terminó, hizo que un
contrato apareciera en el escritorio de forma digital. Me dijo que si aceptaba
solo tenía que colocar mi mano en la parte de “Firma”, si bien estaba un tanto
dudoso después del aterrador discurso del señor Stwart, de inmediato recordé todo
lo que podría lograr si era ascendido por lo que coloque mi mano en seguida.
En el momento en que lo hice, en todas
las paredes parecieron una cantidad descomunal de datos relacionados conmigo.
Estaba desde mis calificaciones escolares hasta mi árbol genealógico, pasando
por mi historial crediticio hasta toda la información que dije pero de mi
familia y amigos.
-Con eso sería todo señor Reinford. Aquí
tiene.- cuando las paredes se apagaron y la habitación volvió a quedar en blanco,
el señor Stwart presionó un botón y del escritorio salió una tarjeta.- Al
ingresar esta tarjeta en su ordenador casero se descargara todo lo que necesita
saber del proyecto y su trabajo. Además le aviso que desde este día entrara en
suspensión de labores con paga hasta nuevo aviso, por lo que se quedara en casa
y puede aprovechar ese tiempo para lo que usted crea prudente. Por cierto, también
se instalara automáticamente un programa en el cual desarrollara todas sus
actividades, entre las cuales estará una que usted bien conoce: redactar bitácoras.
Desde el momento en que el programa esté listo usted solamente podrá crear bitácoras
en él. Como primer encargo le pedimos que haga una del día de hoy para que
empiece a familiarizarse con su funcionamiento.
Cuando estaba a punto de cruzar la
puerta de la habitación con la tarjeta en mi mano, el señor Stwart me dijo una última
cosa.
-Si se filtra información del programa o
siquiera de lo que hablamos este día, las consecuencias serán las mismas que
cometer alta traición con la ciudad, por lo que le sugiero que sea precavido.
Y ahora aquí estoy, redactando mi bitácora.
He de decir que la interfaz es bastante
llamativa y no requiere mucha habilidad el usarla. Hay muchas funciones que
tiene este programa pero por ahora me las guardare ya que la bitácora se
alargara demasiado.
Mañana me dedicare a leer la información
del proyecto que según mi lector son alrededor de doscientas páginas. Aunque
algo que me preocupa sobre las implicaciones de este proyecto es que en el
apartado “Antecedentes” se encuentra un tema demasiado sensible: Humanos y maquinas: unión.
FIN DEL INFORME.

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