Gantz Mexico 16
Antes de continuar leyendo el siguiente trabajo te invito a que leas lo siguiente :ADVERTENCIA
Continuación
de la anotación anterior:
Apretaba
mi rifle x contra mi cuerpo lo más fuerte que podía. El miedo se apoderaba de mí
rápidamente. Solo podía observar al Chacal, con una mirada muy fría y de
concentración, como si ya hubiera estado en esta situación antes. Ahora que lo
pienso, muy posiblemente si haya estado aquel hombre en una situación
semejante, pero por ahora no quiero entrar en detalles al respecto.
Un
terrible ruido se oyó en la sala. El mismo sonido cuando abren una puerta de
una patada.
- Vaya,
al menos están algo pendejos. Alguien con un poquito de neuronas la hubiera
abierto silenciosamente, ya que a esta hora muy posiblemente estaría dormido -
me dijo El Chacal en voz muy baja tratando de aligerar lo tenso que estaba el
ambiente. Fue inútil por cierto, creo que solo necesitaba un mínimo susto para
mojar mis pantalones.
- Cuidado
pendejo, a lo mejor no saben que estamos aquí - dijo uno de los hombres que
entraron de forma tan violenta. No se ustedes, pero con su sola entrada ya sabíamos
que estaban ahí. Ese comentario recalco la afirmación del Chacal sobre lo inteligentes
que eran estos tipos.
Aquellos
hombres comenzaron a derrumbar todo. Buscaban como locos algo y yo estaba
seguro que ese algo era El Chacal. Este mismo me hizo señas de que comenzáramos
a avanzar lenta y silenciosamente, saliendo de la habitación mientras ellos
estaban en la cocina. Estando en la entrada del cuarto, El Chacal apuntó su
arma contra uno de los atacantes. En total eran dos. Solo fue necesario presionar
dos gatillos y al instante uno de los allanadores se inflo y explotó, llenando
toda la cocina de sangre. El acompañante del pobre imbécil que había explotado
y estada ahora cubierto del rojo del cuerpo de su compañero estaba horrorizado.
- Vaya,
vaya. ¿Miren a quien tenemos aquí? - gritó El Chacal desde la entrada de la
habitación. En ese momento el sobreviviente comenzó a disparar hacia nuestra
dirección. Algunas balas estuvieron a punto de darme ya que atravesaron la
pared.
- Pero...
¿Que puta mierda hiciste cabron? - gritó aquel hombre en pánico.
- Lo
mismo que te pasara a ti si no te vas a la chingada de aquí. - respondió El
Chacal.
Aquel
hombre solo dio un horrible grito y comenzó a disparar de nuevo hacía nuestra
dirección hasta que se vació su arma. En el momento que comenzó a recargarla,
El Chacal aprovechó ese momento para repetir la acción con el otro infeliz. La
cocina adquirió una vez más una capa de brillante color rojo. Cuando sonó la
explosión, El Chacal me hizo señas de que lo siguiera, pero yo estaba
paralizado del miedo. Él solo me miro y salió a inspeccionar.
Cuando
llegó a la cocina, comenzó a soltar una carcajada digna de un ser de demoniaco.
Recuerdo que se burlaba de la muerte, de dios, de Satán, de un sin fin de cosas
más. Mientras me asomaba a ver el espectáculo, pude notar que El Chacal, debido
a su ofensivo discurso hacía todo lo sagrado, no notaba que un hombre estaba
llegando atrás de él con un cuchillo, listo para clavarlo en su espalda. No
sabía qué hacer, si dudaba demasiado El Chacal moriría, pero, ¿realmente valía
la pena salvarlo? Sí, el ya me había salvado en dos ocasiones, pero no podía
dar por hecho que no merecía esto. Pero al final, más por inercia que nada,
destruí al sujeto con mi rifle x. Al Chacal lo impresionó y tomo por sorpresa
la explosión que terminó cubriéndolo con la sangre y vísceras de aquel sujeto.
De inmediato me volteó a ver, con mi cara inexpresiva, ya que en ese momento
estaba en shock.
Déjenme
decirles algo: no importa todo lo que haya hecho hasta ahora en Gantz, nunca se
compara con quitar una vida humana. Digo, como fuera que sea, esas criaturas
eran ajenas completamente a mí, ni siquiera eran de mi especie, pero, ese tipo,
tal vez tenía familia, amigos, tal vez tenía un mucho mejor motivo para
matarnos que nosotros por sobrevivir. Puede ser un sentimiento egoísta y hasta doble
moralista, pero no me importa, para mi asi es y yo soy quien redacta esto desde
mi propio punto de vista.
El sonido
de la nueva explosión alertó a otros sujetos que se encontraban fuera de donde estábamos.
Una ráfaga de balas entro en la casa mientras El Chacal y yo nos cubríamos lo
más rápido posible. Comenzamos a disparar nuestras armas, pero yo lo hacía solo
por reacción. Ahora que escribo esto, los recuerdos son muy vagos mientras estábamos
en medio de aquello. No puedo recordar cuantos murieron, ni cuánto tiempo paso,
ni siquiera sobre lo que me dijo El Chacal o cualquier otra cosa. Lo que sí
recuerdo, fue que antes de que llegara un batallón con bastantes hombres, que
posiblemente hubiera significado nuestro final, oímos un zumbido muy agudo
dentro de nuestras cabezas. Íbamos a ser convocados. Rápidamente, El Chacal
tomo una lata de café que tenía en la cocina. Fue entonces cuando comenzó la tele
transportación. Tengo la impresión de que aquellos atacantes nos vieron
desaparece ya que cuando solo faltaban mis pies de llegar a la habitación, pude
escuchar en la las expresiones de asombro de todos los que había llegado.
Y ahí estábamos,
de nuevo en la habitación con la esfera negra. Yo estaba de rodillas en el
suelo, sin creer lo que acababa de pasar. Simplemente día un fuerte alarido y
me tiré al suelo. Jaqueline y Diana fueron rápidamente a ver que me pasaba.
-Diego, Diego,
¿que te pasa?- me dijo Diana muy preocupada.
-Dios,
esta temblando mucho.- comentó Jaqueline también visiblemente preocupada.
Yo
simplemente no respondía. Estaba recostado de lado, temblando y sollozando. De
pronto vomite y me orine encima.
-Carajo,
y a este que le pasa- dijo una chica muy bien vestida, como si fuera a un baile
de la clase alta.
-Parece
como si se hubiera envenenado o algo así- dijo otra persona que no recuerdo muy
bien como era, ya que no tardo en morir una vez comenzada la misión, pero de
eso hablare en un momento.
Ya un
poco más calmado, las chicas me llevaron al baño de la habitación. Ahí continué
vomitando. Cada vez que siquiera me acordaba de algo relacionado con armas,
carne o el color rojo, era suficiente para provocar en mi una cantidad
inenarrable de nauseas. Ya algo recompuesto, volví a la sala central de la
habitación y me senté recargado en una pared. Sentía que la cabeza me iba a
explotar, necesitaba una cafiaspirina de inmediato.
-¿Que te
paso?- me preguntó Jaqueline muy compasiva. Saben, en ese momento no me
importo, hasta lo agradecí, pero esos cambios de humor, ahora que lo
reflexionó, son muy raros y hasta algo atemorizantes. Comienzo a pensar que
algo está pasando con esa chica, y la verdad no me gusta. Por mi corta
experiencia pero buena experiencia, he sabido que cuando una chica tiene esos
cambios de humor tan sorpresivos es por algo la mayoría de las veces mala. Pero
bueno, por ahora no es momento de conjeturas.
-No nada,
creo que... solo es una cruda- esa fue mi excusa, la cual para nada que se
trago Jaqueline.
-Alguien
podría explicarme que está pasando aquí- comentó la chica elegante.- Yo estaba
en una fiesta con unos amigos hasta que Josué trajo algo de un nuevo producto. Pensé
que solo nos mentía, que era coca de la que siempre consumimos, pero en cuanto
la succione con un billete... Wow, todo se me nublo y luego aparecí aquí.
-Ja, pues
yo estaba trabajando en una construcción, cuando resbale de una de las vigas y
mi cuerda de seguridad se rompió. Pero, no recuerdo haber tocado el suelo, solo
aparecí aquí.- respondió un hombre de bastante edad. Similar a la de mi
padre... dios, hasta este momento había olvidado a mi padre. Ese hombre...
no... Ese héroe... creo que después hablo de él o arruinare la hoja en la que escribo
esto con mis lágrimas.
-Muertos,
todos estamos muertos, eso es lo que pasa- dijo en ese momento Daniel, el cual
tenía una mirada de pocos amigos que hasta ahora no se me quita.
-Como
puedes decir que estamos muertos si todos estamos hablando- dijo una chica muy
linda, de una edad que oscilaba los veinte años.
-Creo...
- por fin tenía nuevamente control de mí -que yo puedo explicarlo.
CONTINUARA........

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