Gantz Mexico 17
Continuación de la anotación anterior:
-¿A qué te refieres con
explicarlo?- preguntó la chica elegante.
-Créanlo o no, nosotros ya hemos
pasado por esto, asi que...- en ese momento fui interrumpido por la
transferencia de un nuevo participante, la cual estaba acostada bocabajo. Esta
vez era una chica que parecía tener una edad similar a la de Diana, Jaqueline y
yo. Era bastante alta, medía dos metros y tal vez unos cuantos centímetros más.
Tenía un bello rostro, pero, deformado por una expresión de rabia grotesca.
Hasta este momento no me ha interesado descubrir que estaba haciendo antes de
llegar a la habitación. Pude notar que tenía un cuchillo en las manos, del cual
caían unas cuantas gotas de sangre. Créanme, he visto muchas películas de
terror como para no deducir aunque sea un poco que había ocurrido con ella,
pero no me enfocare en ello.
-¿Donde coño estoy?- preguntó
aquella chica levantándose. A más de uno nos dejo boquiabiertos cuando notamos
de mejor forma su estatura al estar parada. -¿Se van a quedar mirándome como
unos imbéciles o me van a decir?
-Ese chico- dijo el hombre de
edad avanzada señalándome -estaba a punto de decirnos, cuando apareciste.
-Y bien...- se volteó contra mí -
¿Que se supone que ibas a decir?
Desde el momento en que la escuche,
supe que ella estaba lejos de ser una persona agradable. De hecho, intimidaba,
por lo que no respondí de inmediato cuando se dirigió a mi persona. Después de
alrededor de dos minutos, comencé a hablar.
- Escuchen, aun no sé a ciencia
cierta por qué, pero estamos reunidos para cumplir algo.
-¿Cumplir algo?- preguntó la
chica que era mayor.
-Hay cosas allá fuera, cosas
horribles y muy peligrosas, y por alguna razón se nos ha encomendado a nosotros
su destrucción- la mirada de los demás me decía que no tenían idea de lo que le
estaba diciendo, pero la mirada de la chica que acababa de llegar era
inmutable. Traté de continuar -y estaremos a la disposición de esa esfera negra
hasta que ganemos nuestra libertad.- todos continuaban con la misma mirada que
mencione hace un momento.
-¿Que esfera?, ¿la del centro?-
preguntó la chica elegante. Yo respondí afirmativamente moviendo la cabeza de
arriba hacia abajo. Ella estaba a punto de decir algo cuando comenzó a sonar la
quinta de Beethoven. Todos estaban callados y muy confundidos, pero mis
compañeros y yo, que sabíamos que significaba esa tonada, teníamos una tensión
perfectamente visible en la cara. Después, salió el texto que ejemplificaba
todo lo que había dicho:
-Pero, ¿qué es esto?- preguntó el
hombre de edad avanzada.
-La esfera empezó a tocar una
canción muy bonita y luego apareció eso- dijo la chica elegante. Poco después de
lo que comentó, todos, excepto los Gantzers veteranos, se llevaron un gran
susto cuando la esfera desplegó el armamento.
-Escuchen por favor.- dijo Diana
al abrirse la esfera -Lo que estamos punto de enfrentar será muy peligroso. Si
quieren una nueva oportunidad de vida, lo primero que tienen que hacer es tomar
aquellos maletines y ponerse lo que hay adentro.
-Pero, ¿qué rayos es esto?- dijo
la chica mayor cuando abrió el maletín que tenía su nombre.
-Él como usen esos trajes definirá si sobrevivirán o no.- la chica estaba a punto de preguntarme cual era el significado de mis palabras cuando en la esfera comenzó a emerger un nuevo texto:
-No... No lo puedo creer. Eso...
eso es un Ahuizotl- dijo el hombre de edad avanzada- recuerdo que mi abuelo me
contaba de ellos. Eran criaturas que vivian en los lagos y que esta bestia
atacaba a todos aquellos que eran elegidos por los dioses. Aparecían siempre
ahogados en los cuerpos de agua donde vivía el Ahuizotl y sin ojos ni uñas.
-¿Y a eso es lo que nos tenemos que enfrentar?- preguntó muy asustada la chica mayor.
-Pues, mi abuelo me contó todas esas historias, pero nunca las creí ciertas.
-Déjeme decirle amigo...- en ese momento intervine -que si supiera la cantidad de cosas que hemos visto mis compañeros y yo, comenzaría a dudar de todo lo que considera que es realidad y ficción. Bueno, como les dijo mi compañera, los trajes dentro de los maletines al igual que todos los artefactos que se encuentran dentro de la esfera nos serán de vital importancia para sobrevivir, por lo que les ruego que se los pongan y tomen todas las armas que puedan tomar.- y como por arte de magia todos me hicieron caso. Todos los hombres nos quedamos en la habitación mientras las mujeres se fueron al baño a cambiarse. Cuando ya todos estábamos vestidos, comenzamos a tomar las armas que encontramos. Yo me decidí por mi rifle y pistola x respectivamente. Diana y El Chacal siguieron mi ejemplo. Jaqueline por su parte tomo dos pistolas x mientras que Marce tomo solo su pistola Y. El hombre de edad avanzada tomo un rifle x y la chica elegante y la mayor tomaron cada una solo una pistola x. Daniel decidió tomar dos pistolas Y. Pero la que sin duda me extrañó fue la última chica que ingreso a la habitación. Está tomó dos especies de, digamos linternas muy extrañas, y fue lo único que se llevó de la habitación. Me acerque al lugar de donde ella había sacado la extraña linterna, y al tenerla en mis manos me di cuenta de que eso no era una linterna, sino algo más peligroso. Diana se acerco a preguntarme que estaba viendo cuando Jaqueline comenzó a ser teletransportada.
-! Por dios, esa chica se está desvaneciendo ¡- dijo el hombre de edad avanzada.
-Ha llegado la hora Diego.- me dijo Diana de forma muy seria y no era para menos. Una vez más comenzaba nuestra batalla por la supervivencia. Pero esta vez fue diferente.
Cuando me toco salir y me encontré fuera de la habitación, pude ver que no estábamos esta vez en el centro capitalino, sino en un área boscosa muy oscura y atemorizante. Debían ser las doce de la noche en ese momento.
-¿Donde chingados estamos ahora?- preguntó El Chacal con su siempre vivaz lenguaje coloquial. El problema era que me formulé exactamente la misma pregunta en mi cabeza. El hecho de estar en un nuevo lugar partía todo los esquemas de lo que podría haber previsto. Es más, ni siquiera el mapa de mi localizador era el mismo.
-No se ustedes, pero yo tengo
cosas que hacer.- dijo la ultima chica que había llegado a la habitación en el
momento de irse por su lado. Traté de decirle que lo mejor era quedarnos juntos
todos, pero cayó en oídos sordos.
-No se ustedes, pero yo siento
que mejor nos vamos con ella, que es la más segura de todos.- dijo la chica
elegante.
-Opino lo mismo.- comentó la
chica mayor. Y fue así como todos nos dividimos en dos grupos: los que se
fueron con la chica que llegó al final a la habitación, que incluían a ella, a
Daniel, la chica mayor y la chica elegante; y los que nos quedamos, que fueron
El Chacal, Marcelino, Jaqueline, Diana, el hombre de edad avanzada y yo. Opino
que Daniel se fue con ellos simplemente por no estar cerca de mí, ya que desde
hace rato noté que no dejaba de verme con una mirada horrenda de enojo.
-Disculpe, si la pregunta no lo
ofende, ¿por qué se quedo usted con nosotros?- pregunté al señor de edad
avanzada.
-Bueno, a decir verdad no me
dieron confianza esos muchachos y se nota que te preocupas por los demás, por
lo que dije "mejor me quedo".
-Bueno, jejeje, muchas gracias
señor...
-David, dígame don David- sonreí
cuando supe que tenía un tocayo.
En ese momento le expliqué a don
David lo que teníamos que hacer y cómo nos ayudaría el artefacto (localizador)
para encontrar nuestro objetivo. Cuando termine todos salimos a la caza del
monstruo. Algo que me sorprendió mucho fue que esta vez El Chacal había
decidido acompañarnos en la misión, cosa muy rara él ya que nunca lo había
hecho, pero decidí no preguntarle ya que podría cambiar de opinión y me
tranquilizaba que estuviera con nosotros el hombre que ya me había salvado el
pellejo varias veces.
Mientras recorríamos los caminos
del bosque, poco a poco fui reconociendo lugar tras lugar, hasta que uno en específico
me dijo el lugar donde estábamos: una especie de cerro coronado por un castillo.
Estábamos en el bosque de Chapultepec. Y déjenme decirles, aquel lugar lleno de
vida, movimiento, naturaleza y diversión en las horas de luz, se vuelve un paraje
bastante aterrador en la oscuridad, al punto de sentirme en una película de
terror.
El objetivo más cercano se
encontraba en el lago. Cuando llegamos, todo estaba quieto y silencioso. Ni
siquiera estaban los patos que tantas con los que muchas veces me había
divertido cuando los alimentaba con una bolsa de pan que compraba previamente.
A pesar de lo que decía el localizador, no se veía ni escuchaba ninguna señal
de vida además de los Gantzers presentes.
-Bueno... ¿y ahora qué?- preguntó
El Chacal después de que pasaron tres o cuatro minutos sin que pasara o hiciéramos
nada.
-El localizador dice que se
encuentra en el lago, pero aun así no veo nada.- respondí ingenuamente.
-No. El ahuizolt vive bajo el
agua, por lo que debe estar en el fondo del lago.- nos ilumino en ese momento
don David.
-Pues de una u otra forma tenemos
que hacerlo sal...- mi afirmación sobre lo obvio fue interrumpida cuando El
Chacal lanzó una piedra que encontró. Súbitamente todos los demás, incluyéndome,
comenzamos a lanzar piedras al lago, hasta que notamos que la vibración en el
agua ya no era provocada por las piedras. Parecía como si la parte central del
lago estuviera hirviendo.
Todos apuntamos nuestras armas
hacia la zona burbujeante, cuando, algo salió del agua. La fuerza con la que lo
hizo fue tal que levanto una columna de agua bastante alta antes de caer atrás
nuestro. Entonces la vimos.
Era una criatura muy extraña. Por
su cabeza y su forma cuadrúpeda de andar parecía un coyote, pero luego me fije
en sus patas y noté que no tenía las patas características de un can, sino unas
manos mucho más semejantes a las de un simio. Y no solo eso, sino que en su
cola poseía una quinta mano. Todas las manos poseían garras muy largas y
afiladas.
-Vaya, vaya. Miren que tenemos
aquí. Tanto pescado me ha hecho desear otra cosa en el menú y parece que llegó- un a voz ronca y horrenda, similar
a los cantantes que practican el gutural pero mucho más aterradora provino del
desgraciado monstruo.
-Verga... ¡esa madre habla!- dijo
El Chacal al instante. Yo tampoco encontraba explicación para esto, pero pronto
debí volcar mi concentración en nuestro objetivo, ya que la vestía aprovecho
nuestra distracción para atacar.
CONTINUARA...............


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