Gantz México 18

CAPITULO 18:


Antes de continuar leyendo el siguiente trabajo te invito a que leas lo siguiente :ADVERTENCIA

Continuación de la anotación anterior:
No tenía una velocidad como la del chupacabras, pero fue lo suficiente como para tomarnos por sorpresa, y de un cabezazo mandar al pobre de don David contra un árbol. El Chacal y yo apuntamos nuestras armas pero el desgraciado nos arranco las pistolas con un golpe de su horrible cola. Ni siquiera nos dio tiempo para reflexionar lo que había pasado nos golpeo con esa misma cola y nos mando a volar. Luego las chicas comenzaron a disparar sus armas contra el monstruo, pero no lograron dañarlo gracias a la agilidad que desempeñaba la criatura. Y al igual que nosotros, el Ahuizotl de un golpe lanzó a nuestras camaradas al suelo.

-Jajaja, ¿acaso ustedes son lo que mando la gran esfera a cazarme?, sin duda cada vez pierde más el juicio.- volvió a hablarnos el "animal", por no encontrar otro sinónimo. Sus palabras nos confundieron y a la vez asombraron bastante, bueno, todos excepto a don David que en ese momento se encontraba demasiado lejos para escucharlo.- Y bueno, ya que me han hecho gastar demasiada energía, creo que, necesito un bocadillo un poco más pesado que el pescado que como a diario.- dijo mientras caminaba lentamente hacía el pequeño Marce. El pequeñín estaba bastante asustado, temblando y llorando desde el momento en que nos golpeo el ahuizotl, apuntando con sus brazos tambaleantes hacía el depredador que se acercaba lentamente a él. El golpe me había afectado demasiado por lo que, aunque quería, no podía levantarme, solo podía ver como dentro de poco el pobre Marcelino sería asesinado. Pero, de pronto, empecé a oir un ruido muy extraño, como cuando una persona está dentro de un traje de cuero que no les queda bien. Voltee mi  cabeza hacía El Chacal y pude ver como su musculatura había crecido de sobremanera. En serio, conozco varios fisicoculturistas que darían su brazo izquierdo y hasta más por tener ese cuerpo. Parecía una versión a escala del superhéroe Hulk. Pero la otra característica que noté en el momento fue una mirada de furia en su rostro que me helo la sangre.

-Nadie... toca... ¡¡A MARCE!!- fue lo que gritó El Chacal cuando de un salto que dejó un profundo cráter en la tierra, llego hasta donde se encontraban el ahuizotl y Marcelino. Usando la inercia que llevaba con su increíble salto, sumado a la fuerza que poseía gracias al traje, logro volar la cabeza del monstruo en mil pedazos de un puñetazo. Fue tan rápido y fuerte, que el cuerpo del ahuizolt aun se encontraba de pie hasta que unos segundos después cayó al suelo.

El pobre Marce rompió en llanto y corrió a abrazar a su salvador. Todos nos reincorporamos y le agradecimos al Chacal por lo que había hecho. Él simplemente nos hizo un gesto diciendo que lo aceptaba sin miramientos. 

Después de eso fuimos por don David, el cual yacía en el piso mirando con bastante miedo.

-Nunca pensé que las historias que me contaba mi abuelo fueran reales y tan aterradoras.- comentó mientras lo ayudábamos a levantarse.

-Desde que llegué a esta habitación señor, para mí ya no hay imposibles.- contesté a su comentario.

Después de que corroboramos que estábamos bien, saque el mapa para revisar cuantos objetivos faltaban. En total faltaban tres. Esto fue un interesante dato, puesto que cuando comenzó la misión había en total cinco objetivos, y haciendo unos simples cálculos supimos que los demás Gantzers ya habían eliminado uno de los monstruos. Les dije que no había tiempo que perder, ya que era imprescindible terminar con la misión para poder vivir más tiempo. Así que comenzamos un pequeño viaje hacia la bestia más cercana.

Según el localizador, el monstruo se encontraba en una zona no muy densa aunque poseía varios árboles. Cuando llegamos allá me invadió una terrible nostalgia. Recordé de inmediato las veces que vine con mi familia a esta parte del bosque, ya que era el lugar donde encontraba más ardillas. Sin duda mi actividad favorita cuando venía al bosque de Chapultepec era alimentar a las ardillas. Lo que hacía era divisar alguno de esos roedores y acercarme al más próximo. Cuando sentía que si me acercaba más podría huir, me detenía y ponía una nuez que había comprado previamente en un puesto de botanas. El único acto de ver a la ardilla tomando y algunas veces comiendo enfrente mí me llenaba de alegría y satisfacción. Claro que otra actividad que me encantaba era perseguir ardillas con el sueño de algún día atraparlas, pero no entrare en detalles sobre eso ya que siempre fue un fracaso. Algunas de lagrimas empezaban a salir de mis ojos, por lo que Marce, que estaba más cerca de mí, me preguntó si estaba bien, a lo que yo respondí afirmativamente moviendo la cabeza.

En el momento en que el Chacal divisó al monstro, nos dio una señal para que camináramos lenta y sigilosamente. El animal se encontraba muy quitado de la pena comiendo lo que parecían ser unas ardillas.

-Mierda, no puedo creer que salí del lago para comer esto. De verdad necesito pescado- llegué a oír que decía mientras consumía su cena.

Cuando estuvimos en posición, apuntamos nuestras armas hacia la bestia. Parecía que no se había percatado de nosotros. Pero, para nuestra mala suerte, solo basto que Diana pisara una ramita para alertar a la criatura. Cuando El Chacal nos dio la orden, disparamos todo lo que teníamos, pero fue inútil. Los increíbles reflejos del monstruo lograron salvarlo, saltando hacia los arboles. El Chacal, Diana, don David y yo comenzamos a perseguirlo, mientras que Jaqueline se ofreció a cuidar de Marcelino.

El ahuizotl era veloz y saltaba de árbol en árbol. Al principio pensamos que lo perderíamos, pero luego sentí una vez más la sensación que había sentido el día que llegué a la habitación. Empecé a sentir una quemazón de la cintura para abajo, que mis piernas crecían, que el ahuizotl había dejado de alejarse y ahora se acercaba. Sonreía. Don David no podía creer que él corriera tan rápido. Diana gritaba de emoción, lanzando divertidos insultos al ahuizotl que pronto sería nuestro. El único que permanecía inmutable era El Chacal. En un momento que sentí adecuado, dí un salto similar al que hizo El Chacal para salvar a Marcelino y logre derribar al monstruo. 

Lo tenía, en mis brazos. Trato de zafarse pero fue inútil, ahora el crecimiento muscular había subido de la cintura para arriba. Lo abrazaba cada vez más fuerte. Él hacía varios esfuerzos por soltarse, pero por cada vez que se movía yo lo apretaba más contra mi pecho.

-Te llegó la hora bastardo.- dije mientras me reía y continuaba aplastándolo.

-Sueltameeee... yo... no... Les hice nada...- el ahuizotl ya jadeaba de cansancio y dolor.

-Cállate bastardo. Todos son como tú, aprovechándose de nosotros, pero ya no más, terminaras igual que él del lago.

-¿Qué?... Mi... Mi hermano... no...- sus huesos comenzaron a crujir- no... No... Quiero... morir... piedad...- sus suplicas cayeron en oídos sordos. En esa criatura descargaba todo mi miedo, mi odio, mi furia, mis deseos de que todo volviera a ser normal. Pude ver el rostro de Diana, ella me veía con preocupación, al igual que don David, pero El Chacal me miraba de forma fría.-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaah- dio un alarido que hasta este momento no se me olvida. Recuerdo que soltó al aire una salpicadera de sangre azul proveniente de su boca. Eso me regreso a la realidad y lo solté.

Me levante y vi mi obra. Esa bestia sangraba bastante. Creo que le había roto casi todos los huesos. Estaba a punto de irme cuando pasó algo.

-Mi... Hermano..., !MALDITO¡- volvió a gritar el ahuizotl y dio un último salto para tratar de atacarme. Aun no sé cómo, pero logre reaccionar y el traje me otorgó la fuerza suficiente como para darle un golpe en su cabeza, que termino atravesando todo su cuerpo. Así quedo, con una banderilla, siendo él la salchicha y mi brazo el pincho. Aun poseía fuerza suficiente para poder quitarme el cadáver del brazo con una sacudida, lo cual hice.

-¿Que paso ahí Diego?- me preguntó muy asustada Diana.

-Lo que tenía que pasar Diana- conteste de forma algo cortante. No me juzguen. Con lo que acababa de pasar creo que no me encontraba en condiciones emocionales como para tener una charla amena.

Saque de nuevo el localizador y... ¡Oh sorpresa! Resulta que los otros Gantzers habían acabado ya con uno más, por lo que solo quedaba uno, y por la experiencia que tengo esto iba a ponerse muy feo. Alistamos nuestras armas y fuimos hacía el encuentro.

Por alguna razón el ambiente estaba más denso que antes. De por si todo el trayecto no soltamos una sola palabra hasta llegar a nuestro destino, que no era otro que el castillo de Chapultepec.

Lo primero que notamos al llegar fue todo estaba demasiado silencioso. Eso nunca es un buen presagio. Pero el silencio fue roto por un sollozo pero fuerte grito de auxilio. Todos volteamos muy asustados hacia nuestro alrededor, hasta que dedujimos que el grito venia del hasta bandera. Usamos nuestros trajes para darnos fuerza e impulsarnos. Cuando llegamos vimos que la chica mayor estaba atada al asta de la bandera con los cohetes de la pistola Y.

-Por favor... por favor... se los suplico... ella...! ESTA LOCA ¡- gritó la pobre chica. Diana y yo nos acercamos hacía la chica para poder liberarla, aunque no sabíamos exactamente cómo, cuando oímos a alguien llegar. Eran Daniel y la chica de nuestra edad, ambos apuntándonos.

-Más vale que se se vayan por donde vinieron o se joderan- nos dijo la chica de nuestra edad. En ese momento El Chacal y Jaqueline apuntaron sus armas contra ellos.

-Y tú quién crees que eres para decírnoslo, hija de la chingada.- contestó El Chacal.

-Chicos por favor, ya bastantes problemas tenemos cómo para...- mientras don David trataba de mantener el orden entre nosotros, una enorme mano salió de la nada, tomando al pobre don David y aplastándolo al instante. Esa escena sin duda fue la peor. Solo vi como esa enorme mano se cerro alrededor del cuerpo de don David y como escurría la sangre por sus dedos. Luego de eso lanzó a don David fuera del cerro donde está el castillo. Y entonces lo vi...

CONTINUARA...............

Comentarios

Entradas populares de este blog

Boku no pico review

Retornando a mi infancia: Mi experiencia jugando Undertale.

Gantz Mexico 19