Gantz Mexico 12
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Continuación
de la anotación anterior...
-Corran- grité con todas mis
fuerzas. Si bien me hicieron caso Jacqueline y Diana, Daniel se quedo pasmado,
llorando el cuerpo inerte de su amada- ¡Carajo Daniel, debemos irnos!- mis
palabras caían en oídos sordos. Daniel no se movía. A pesar de los empujones y
golpes que me dio, finalmente logramos correr.
A pesar de lo grande que era, el chupa cabras no hacía mucho esfuerzo por alcanzarnos. Esto gracias a las enormes piernas que tenía y que podía verse que poseía bastante agilidad. Después de correr un rato logramos perderlo.
-¿Y ahora que vamos a hacer?- preguntó jadeando Jacqueline.
-No tengo idea, pero si no matamos a esa cosa pronto Gantz nos...
-Gantz, Gantz, Gantz ¡Eso es lo único que te importa!, ¡¿Verdad?!- me interrumpió en ese momento Daniel gritándome.- ¿Que acaso no viste todo lo que paso? La única mujer que ame en toda mi vida acaba de morir y a ti no te importa- como decirle que era cierto. No me lo tomen a mal, pero cuando estás en estas situaciones comienzas a hacer juicios de valor, y si, se que dije que trataría de salvarlos a todos, pero si no lo logro no puedo derrumbarme, es así no solo en Gantz, sino en la vida misma. Lo único que pude decir fue:
-Pues deberías infeliz, ya que todo es tu culpa.
-¿Mi culpa?- pregunté algo indignado.
-Si. Si no hubieras disparado nada de esto habría pasado.- en ese momento corrio hacia mi en un ataque de ira para tratar de derribarme, pero fue inutil. Toda la fuerza que hizo en su golpe se disolvio al tocar mi traje, por lo que termino resbalandose al suelo. Con su orgullo herido, se levanto y trato de hacerlo nuevamente, obtiendo el mismo resultado. Cuando estaba a punto de hacerlo por tercera vez, Diana lo paro en seco utilizando solo una mano. La escena fue patetica, él con su cara chocando en la mano de Diana y despues cayendo de cuclillas al suelo.
-Puedes quedarte ahí y no molestar a los que aun queremos sobrevivir o seguir haciendo tonterías.- mientras estaba en cuclillas se tiro al suelo y volvió a llorar.
-Tienes que entenderlo Diana, acaba de perder a alguien que amaba y...
-Diego, - dijo en ese momento volteándome a ver, con una seriedad en su voz que hasta este momento no se me olvida- en casa, tengo a alguien que realmente me necesita, y no puedo concebir la idea de que pasaría si yo muriera. Fue trágico, lo sé, pero debo sobrevivir, no por mí, sino por ella...- fue ahí que Diana comenzó a derramar algunas lágrimas. Sabía que dijera lo que dijera no iba a ayudar en lo absoluto por lo que preferí guardar silencio.
Nuestras discusiones fueron interrumpidas cuando empezó a retumbar el suelo. El chupa cabras estaba cerca.
Diana, Jacqueline y yo nos colocamos cada uno en una esquina de la calle en la que nos ocultamos, yo de un lado y Jacqueline y Diana del otro. El sudor empezó a recorrer mi cuerpo. Tendríamos en algún momento dejar de huir y enfrentar a esa criatura de una vez por todas.
De súbito, Daniel empezó a gritar:"Ven aquí estamos, solo llega y mátanos de una maldita vez".
Jacqueline y yo le ordenamos que se callara pero el continuaba gritando y gritando. Solo guardo silencio cuando Jacqueline le apunto con sus pistolas. Uno a uno se voltearon a ver fijamente, demostrando que de ser necesario no se detendrían, pero la mirada seria del chico después denoto cierta malicia. Fue ahí que nos dimos cuenta de que el chico ya no miraba a Jacqueline, sino al monstruo gigante que estaba atrás de ella.
Rápidamente apuntamos nuestras armas y empezamos a disparar, pero el monstruo brinco y cayó del lado contrario. La fuerza con la que aterrizo fue tal que nos saco a todos de nuestro escondite, y cada uno fue a impactarse de manera violenta contra los muros.
Aun no nos reincorporábamos cuando la bestia estaba comenzando a acercarse.
Mientras yo estaba tirado, sentí debajo de mi algo raro, como un bulto de tamaño considerable y que además se movía. Cuando me levante, vi que era Marcelino, el niño que acompaño al Chacal, y estaba llorando. Iba a calmarlo, pero repare en que la bestia comenzó a correr hacia mi dirección, asi que cargue al chico y corrí, corrí lo más rápido que pude mientras la bestia me perseguía.
Mis esfuerzos por huir eran en vano. Varias veces esa cosa monstruosa estuvo a punto de atraparme. Mis esperanzas se desvanecieron cuando llegue a un callejón sin salida.
Estaba atrapado. Aunque usara el traje para saltar no llegaría al techo, y para colmo, el monstruo nos alcanzo y en cuanto nos vio acorralados comenzó a tomar una gran bocanada de aire. Sabía que sería mi fin, y lo peor era que aun cargaba a Marcelino, el cual lloraba de terror.
Me senté, abracé al niño de manera que su cara estuviera contra mi pecho y grité con todas mis fuerzas a esperar mi final. El niño hizo lo mismo. Comencé a pedir perdón a mis compañeros muertos, a los que seguramente morirían a manos de este bastardo, a mi madre, a mi hermanito, a todos los que hice algún daño. Pero cuando estuvo a punto de eructar su mortal acido, la criatura recibió un golpe que lo derribo al suelo.
Al oír el estruendo, decidí dejar a Marcelino en ese callejón e ir a ver qué había pasado. Y ahí estaba, el imponente Chacal, el hombre que me había salvado por segunda ocasión en Gantz.
-¿Donde está Marcelino? ¿Está bien?- fue lo primero que me dijo El Chacal al verme.
- ¡Chacal, cuidado!- grite con todas mis fuerzas al ver que la criatura se repuso rápidamente del golpe y quiso devolverle el daño al Chacal lanzando un puñetazo. El Chacal lo recibió, pero se aferro a su mano y no lo soltó.
-Has algo mierda, que no puedo solo.- grito el Chacal mientras seguía prendido del puño del chupa cabras. Fue ahí donde recordé algo. Corrí al callejón y le dije a Marcelino si aun tenía el arma que le día antes de comenzar la misión. El seguía llorando pero entendió la pregunta y me la dio.
Después regrese con El Chacal y apunté el arma contra el chupa cabras. Fije el objetivo y me dispuse a disparar, cuando el monstruo lanzó al Chacal contra mí y la fuerza del impacto fue tal que nos mandó a él y a mí contra una pared de concreto solido, la cual atravesamos.
Trate de levantarme de los escombros, pero no podía, fue entonces que me di cuenta que mi traje se había arruinado, ya que salía de él un liquido azul, signo de que había colapsado.
Con mucho esfuerzo me arrastre
por los escombros buscando el arma, mientras sentía en el suelo como se
acercaba el chupa cabras. Cuando por fin la encontré, vi que en la pantalla
estaba una especie de fotografía del chupa cabras. Solté una risilla de satisfacción.
El monstruo corría hacia mí, entonces
dije:
-Es tu fin bastardo- apunte mi
arma, lo cual no era necesario, y grité- ¡MUERE MALDITO CABRÓN!- el arma se
disparo. Los pequeños cohetes salieron disparados y ataron al monstruo, el cual
fue detenido en seco cuando los cohetes se incrustaron en el suelo- buen viaje
hijo de puta- dije antes de presionar el segundo gatillo. Un láser que salía del
cielo empezó a tele transportar al monstruo a quien sabe dónde y espero nunca
saber. Me tumbe al suelo y solté el arma.
Empecé a reírme. Carajo, después
de tanto lo había logrado, había sobrevivido una vez más, pero, de saber que
pasaría una vez fuera liberado por esta noche, creo que hubiera preferido que
esa cosa me matara.
Empezó nuestra transferencia de
regreso a la habitación.
CONTINUARA.....

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