Gantz Mexico 13
Antes de continuar leyendo el siguiente trabajo te invito a que leas lo siguiente : ADVERTENCIA
Continuación
de la anotación anterior...
Y ahí
estaba, de nuevo en la habitación. Había sobrevivido una vez más a esta
masacre, y no solo eso, sino que varios de mis compañeros lo habían hecho, o al
menos eso esperaba.
De primer
momento solo llegamos a la habitación El Chacal, Marcelino y yo, por lo que pensé
que éramos lo únicos sobrevivientes. Sé que era muy precipitado pensar de esa
forma, pero créanme, cuando llevas varias veces arriesgando tu vida, cualquier
variación en lo que pasa es suficiente para pensar en lo peor.
- Un
momento... ¿Marcelino?, !¿Marcelino?!- fue lo primero que dijo El Chacal cuando
fue tele transportado a la habitación. El buscaba desesperadamente al
chiquillo, pero el único en aquella fría habitación además de él era yo.- tú, tú
fuiste el ultimo que lo vio, ¿donde está?- me preguntó de manera amenazante.
- Bueno,
yo... - tenía bastante miedo de decirle que lo había olvidado cuando enfrente a
la criatura. Estaba entre la espada y la pared, ya que si le decía que lo había
dejado solo muy posiblemente tendría serios problemas. Y en lo que pensaba la
manera de salirme de esto, el pequeño Marcelino comenzó a manifestarse.
En cuanto
termino de tele transportarse, El Chacal fue a abrazarlo. Era extraño ver un
gesto tan enternecedor en un hombre que tenía toda la pinta de ser un
desgraciado. Pero algo interesante paso.
Cuando El
Chacal soltó al chico, este camino hacia mí y me dijo:
- Gracias
por salvarme señor.
- De nada
chico.
Podrá
parecer poco, pero creo que esto es lo que sienten los doctores cuando se les
agradece algo. Uno hace las cosas sin pensar en recibir algo a cambio, pero
cuando se es recompensado aunque sea con un sincero agradecimiento para nada
que está de más.
Pasó un
poco de rato, alrededor de dos minutos, y aun no aparecía nadie.
- Carajo.
Posiblemente fuimos los únicos que sobrevivimos. - comentó El Chacal.
- No... -
respondí - si ya estuviéramos en esta habitación los únicos sobrevivientes la
esfera ya hubiera empezado a dar el puntaje obtenido. - para ser honestos esto también
me lo dije a mi mismo para tratar de tranquilizarme y pensar en la muy grande
posibilidad de que realmente solo hayamos sobrevivido nosotros.
Aunque
eran segundos, pasaban como horas, y todavía no había nadie en la habitación
más que los que mencione antes. Mientras más real se veía la posibilidad de la
muerte de nuestros compañeros, más me empezaba a angustiar. Pensar que las
personas que hace un momento me seguían, y de que, siendo honestos, por culpa
de mi disparo fallido hayan terminado sus vidas, fue un peso de culpa que me
empezó a carcomer la carne y el corazón. Estaban a punto de salirme lágrimas
cuando oí el sonido de la transferencia de algo.
En el
centro de la habitación comenzaba a aparecer una figura femenina. Por el
cabello lacio que logre vislumbrar, pude adivinar que era Jacqueline.
Cuando su
transferencia termino, corrí a darle un abrazo, ya con algunas lagrimas en mi
rostro. Ella me correspondió el abrazo con aires de alivio, ya que al parecer
ella también pensaba que no iba a sobrevivir cuando nos separamos.
Mientras
nos abrazábamos, oí el ruido de la transferencia nuevamente. Esta vez era transferido
otro cuerpo femenino.
Jacqueline
y yo nos soltamos al mismo tiempo para poder observar mejor quien había llegado
ahora. Desde el inicio supe que era Diana. Cuando su cuerpo termino de ser
transferido, ella se me quedo viendo un poco extrañado, pero cuando comprendió
que era realmente yo, soltó unas lágrimas y me abrazo de tal manera que solo un
poco más fuerte y me lastimaría.
- Pensé
que no te iba volver a ver - dijo Diana con su cara hundida en mi pecho.
Estaba a
punto de decir algo cuando sonó por última vez el sonido de trasferencia. Esta
vez era Daniel quien llegaba a la habitación.
- Vaya,
quien diría que continuarías vivo. - dijo con un notable enojo y decepción
Daniel cuando al fin pudo moverse.
En cuanto
Daniel termino su transferencia, en la esfera se mostró el siguiente mensaje:
Ahí está
la foto del Chacal.
Eso me
asusto un poco, pero no por el puntaje, sino que, los que hayan puesto atención
a las anotaciones anteriores sabrán que El Chacal es un impresionante gantzer,
por lo que no me explicaba el porqué de su puntaje.
Después apareció
la imagen del chiquillo.
- !Eso no
es cierto¡, !Yo no me hago pis en mis pantalones¡ - contestó bastante indignado
el chiquillo.
-
Tranquilo Marce, no fue tu culpa. Con todo lo que pasó, hasta a mí me dieron
ganas de hacerme pipi. - respondió El Chacal en un intento por calmarlo.
Marcelino se limitó a bajar la cabeza avergonzada.
Siguió el
turno de Daniel.
- !Esfera
hija de la chingada!, !Quien te has creído¡ - gritó lleno de furia Daniel
mientras tomaba un rifle X y le apuntaba a Gantz. Disparo de forma frenética,
pero no paso absolutamente nada.
- Daniel,
no va a funcionar. - dije tratando de calmarlo.
- Tu...
hijo de puta... !Todo es tu culpa¡ - Daniel me apunto con el rifle X y disparo
una vez. El disparo no surtió efecto, pero no podía permitir que lo hiciera de
nuevo, por lo que me precipite hacia él y de un manotazo le quite el arma y
termine con él dándole un golpe fuerte en el estomago, él cual lo azoto contra
la pared opuesta. Se quedo tumbado en el suelo balbuceando el nombre de su
novia.
Dejamos
esa triste escena y volvimos a concentrar nuestra atención en la esfera. Seguía
Diana.
No podía
ser cierto. Yo recordaba que Diana había matado al menos seis de esas cosas.
Eso significaba que solo valían dos puntos cada uno de los malditos.
Siguió Jacqueline.
Y al
final seguí yo.
Diez
puntos. Diez mal paridos y jodidos puntos me habían dado por matar esa
monstruosidad, aunque bueno, matar no sería la palabra correcta, ya que, hasta
donde sé, la pistola Y no mata, sino teletransporta, pero el misterio es a
donde. Pero, siendo honesto ese es un misterio que no me gustaría resolver.
De pronto
sonó un cerrojo abriéndose. La puerta estaba abierta.
Uno por
uno nos metimos al baño, nos quitamos los trajes, nos pusimos nuestra ropa de
antes y salimos de la casa, bueno, todos menos Daniel, que se quedo derrumbado
en el suelo.
El Chacal
se fue junto con Marcelino mientras que Jacqueline se fue por otro lado. Aun
nos manteníamos juntos Diana y yo, pero estábamos callados, ese día no había
mucho que celebrar. Ahora que lo pienso, en ninguna de las misiones ha habido
algo porque celebrar. Nos despedimos con un beso en la mejilla al llegar a la
estación "Bellas Artes", ya que ella iba hacía Garibaldi y yo a
Constitución.
Ya era
tarde y el tren venía prácticamente vació. Había solo una persona en la esquina
del vagón durmiendo. Lo único que quería era ir a mi casa y dormir. Pero, algo
iba a pasar.
Cuando
llegué a mi casa trate de subir por la ventana y entrar a mi cuarto,
desafortunadamente estaba cerrada.
Pero cuando
me baje repare en algo que vi en la puerta de mi casa.
Era un
sobre, que decía mi nombre y estaba pegado en la puerta. Cuando lo abrí y lo
leí, mi corazón se rompió en mil pedazos. La madre de todos los miedos estaba
ahí escrita. La carta decía:
"Diego.
Lo lamentó, pero no puedo más con esto. Ya viví esto una vez con tu hermano
mayor y no pienso repetirlo. Ni se te ocurra tocar la puerta ya que no te abriré.
Si crees que te puedes escapar durante un castigo, yo creo que ya tienes
suficiente edad para arreglártelas solo. No puedo dejar que entres por tus
cosas ya que no son tuyas, son mías y de tu padre, ya que las pagamos con
sangre y sudor para poder darte una vida digna, y parece que a tú no te
importo. Se me en el fondo me odiare por esto, pero no expondré a tu hermano
menor a otra vida de gritos y enojos, que en una de esas me podría causar un
infarto. Asi que, con todo el dolor de mi corazón, he de decirte hijo mí, que
oficialmente ya no vives en esta casa. Lo siento. Espero que te vaya bien, y si
no, ni modo, asi es el mundo real. Mamá. Pd.: en la vigilancia te deje tu
mochila con tus cuadernos y demás. Ojala mínimo termines tu educación"
Me lleve
la carta al bolsillo. Recogí mis cosas en la vigilancia. Me fui a un parque
cercano a mi casa, y solté el grito más desgarrador que había dado en toda mi
vida. Empecé a patear el árbol más próximo, lo golpee con mis puños hasta que
me sangraron, y al final me tire al suelo a llorar.
Hace
cuatro días que estoy en la calle. Tengo hambre. Tengo frió. Tengo miedo. Ojala
estuviera muerto.
Pues lo
he decidió. Voy a suicidarme. Conseguí dos latas de solvente y las acabare en
una sentada.
Si aún me
queda algo de consciencia le cortare las venas con un vidrio que encontré por
ahí.
Y, creo
que esta es mi última anotación. Quien lo diría, después de todo lo que pase
así voy a morir, como un niño de la calle, drogado.
Antes de
irme quiero decir unas cosas:
A mi mamá
y papá, lo siento. Por favor, todo aquel que lea esto no los juzgue, sufrieron
mucho con mi hermano mayor. El les hizo muchísimo daño y no quieren sufrir más.
Porque, ¿quien lo quisiera?.
A mi
hermano, que no podre llevarte a ese lugar que tanto querías, en el centro, por
tu cumpleaños, de verdad lo siento.
A mis compañeros
en Gantz, que los dejó sin explicación.
Bueno, es
hora. En este momento he terminado las latas.
Tra...
trate de abrir mis... venas... no lo hice... duele... duele mucho...
¿porque?... José... carna... carnalito... yo... mi brazo... rojo... jajaja...
rojo... yo... porque... José... perdóname...
"ANOTACIÓN
INCONCLUSA."

Comentarios
Publicar un comentario